Martes, 16 de mayo de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
CONTRAPORTADA
De pintxos a Hondarribia
El bar restaurante hondarribiarra Enbata gano el concurso de banderillas, pero segundo quedó Gran Sol, a pocos metros en la misma ciudad
De pintxos a Hondarribia
Manu Thalamas, con su pintxo de ravioli de calabacín con bacalao y su txapela de campeón. [LUSA]
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Enbata, ganador y Gran Sol, segundo. Hondarribia ya tiene su pedigrí en el ranking de bares de pintxos de Gipuzkoa, cuyo concurso anual se celebró ayer en el hotel Londres donostiarra. Tercero se clasificó el bar SM (San Martín) de la capital. El premio Label vasco, con que se galardona la utilización de productos autóctonos, fue para el bar Antonio -Humberto Segura hizo doblete- y el premio a la originalidad fue para Casa Vergara, de la Parte Vieja, por su pintxo Incomprendido.

Manu Thalamas pegó un brinco cuando Pepe Dioni, coordinador del concurso que organiza la Asociación de Barman de Gipuzkoa, le nominó ganador. Aún estaba como un flan tras recoger su txapela honorífica. «Ni me lo creo», manifestaba a este periódico. No se vio relegado cuando el otro clasificado hondarribiarra quedó segundo. «Me pareció bien y me alegré, porque eso suponía que Hondarribia iba a tener un bar de pintxos en el podio. Lo que no me imagina es que iba a ganar yo por fin, en San Sebastián, nada menos». Su banderilla era un ravioli de calabacín con bacalao. «Se me ocurrió tres días antes de empezar la campaña de degustación previa al concurso. Estaba en la sala de espera del ginecólogo porque mi mujer iba a dar a luz. Es un pintxo a base de productos del caserío Eliz Berri: guisantes, calabacín, verduritas...» Lo sacó al mostrador y tuvo el éxito, refrendado ayer ante otros ocho finalistas y 24 participantes. Una nenita de diez días, Paola, ha traído para su aita un pintxo debajo del brazo. Aunque Manu aclara: «Hacerlo me ha llevado mucho trabajo, en el bar y aquí».

Y tanto, porque las cocinas del histórico hotel donostiarra estaban a rebosar de cocineros preparando sus pintxos. Once para concursar, dos para el jurado profesional, tres para los catadores de la primera fase y y seis para los catadores de la segunda. El jurado se componía de doce personas. Tres de ellas probaban todos los pintxos: el gastrónomo Peio G. Amiano, el lasartearra Txema Expósito, cocinero del Hotel Bahía del Duque tinerfeño y el sevillano -eufórico con su sevilla- José Luis Hernández Maldonado, de El Lagar sevillano. El chef de Lasarte Oria indicaba que «todos tenían un buen cuerpo, sabor. Me ha sorprendido el exquisito cuidado en la presentación. El que más me ha gustado, un cuscús de foie y coliflor al aroma de canela (bar Alex)».Para Hernández Maldonado, «eran pintxos compactos, con buen maridaje de sabores y todos ellos sabían diferente. Sin embargo, algunos confunden minicocina con pintxo, que se come de un par de bocados». García Amiano coincidía con él aunque resaltó la calidad de todos.

Los finalistas y participantes recogieron sus trofeos y diplomas por parte de la organización, que fue perfecta. Del cuarto al noveno lista era: Patio de Ramuntxo, Venta de Curro, Atotxa, Rojo y Negro e Iruña, todos donostiarras.

Pero este año, la meca los pin-txos es Hondarribia. Concretamente, en Enbata y Gran Sol.



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