ARRASATE. DV. San Isidro, patrón de Musakola, «presidió» ayer la inauguración del flamante nuevo hogar del jubilado de Musakola. Varios cientos de pensionistas musakolarras se dieron cita ayer a mediodía en el antiguo salón parroquial de San Isidro, en torno a la figura del santo labrador, para asistir a la consagración oficiada por el arcipreste Genaro Lekuona.
El párroco de San Juan Bautista, a quien acompañaban otros tres sacerdotes, recalcó que «no se bendicen el cemento, las piedras o la madera, sino las relaciones humanas» que se desarrollarán en el recinto objeto de la bendición.
La concurrencia a este acto inaugural y al posterior lunch fue sin duda más nutrida que la reunida en la capilla de San Isidro para asistir a la misa mayor cantada que se había celebrado previamente.
La eucaristía en honor del patrón del barrio, que se prolongó durante más de una hora, reunió a casi todos los baserritarras de Musakola, fieles a su patrón «de toda la vida» y poco partidarios de frecuentar la parroquia de Santa Teresa, a la que no consideran «suya». Esta parroquia data de los años setenta, y fue construida en el marco de la salvaje expansión urbanística de la época por el famoso constructor Espino, a cuya esposa -Teresa- dedicó el templo.
La progresiva reducción del número de misas en la capilla de San Isidro en favor de la parroquia de Santa Teresa levanta ampollas entre los últimos feligreses baserritarras, cuyo número también va en descenso.
Procesión
Con ocasión de la inauguración del nuevo hogar del jubilado, la tradicional procesión que precede a la misa del día de San Isidro se celebró ayer al término de la eucaristía. La imagen del patrón fue llevada en andas por cuatro hombres, seguidos por los cuatro sacerdotes concelebrantes y algunos vecinos más.
La imagen fue depositada en el centro del salón del nuevo hogar del jubilado, donde tras las bendición se sirvió un copioso lunch que comprendió 90 chorizos cocidos, doce tortillas de patata, 3,5 kilos de champiñones y del que dieron buena cuenta los cientos de jubilados asistentes.
El nuevo hogar tiene una planta baja de 160 metros cuadrados con barra, cocina y mesas, y un entreplanta de 60 metros para actos sociales, manualidades