Domingo, 14 de mayo de 2006
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CRÍTICA DE TV
'Superhuman'
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Hay programas que son noticia no por sí mismos ni por la cantidad de gente que los ve, sino, al revés, porque sus cifras de audiencia son tan escuálidas que duelen, y el dolor es tanto más intenso cuanto mayor haya sido la inversión previa. Eso pasa con 'Superhuman', el concurso -quizá 'reality-show'- de Cuatro para la noche del viernes. Sus resultados son tan pobres que, con sólo dos emisiones, la cadena ha decidido contraprogramar -otra vez- y lo ha relegado a la medianoche, donde pronto se desvanecerá.

'Superhuman' es un producto de Factoría Visual que consiste en elegir al tipo/a más completo/a de España, así en lo físico como en lo intelectual. Diez chicos y diez chicas se someten a severas pruebas bajo la atenta vigilancia de un jurado. Se supone que gana el mejor. Es llamativo que, con un planteamiento así, el programa esté pasando desapercibido. Quizás ocurre que al común de los mortales, tan apesadumbrados por nuestros defectos, nos gusta más bien poco ver a gente tan perfecta. Después de todo, ya se sabe que no hay motor más generalizado entre las mayorías que el resentimiento, y el 'share' es, sobre todo, mayoría. Al margen de eso, 'Superhuman' queda lastrado por otros dos factores que tal vez no sean decisivos, pero que vale la pena comentar.

El primero es la inaprensible cualidad de la noche del viernes en Cuatro. Bajo el elástico título de 'Noche Cuatro', esta franja horaria se ocupa con un espacio donde cabe todo, desde la elección de una pareja de gemelos hasta un especial de 'Supernanny', pasando por el concurso citado. La cadena dice que es una forma de jugar con la sorpresa, pero estas cosas, al espectador, le suelen provocar un desconcierto insuperable. «La televisión es una cultura del hábito», decía no recuerdo dónde la presentadora, Raquel Sánchez Silva, para ponderar el riesgo de la apuesta. Pues sí, en efecto: la tele es hábito y la apuesta de Cuatro ha salido tan mal como la de esos personajes que, en el viejo, tebeo, abandonaban el casino cubiertos con un tonel.

Raquel Sánchez Silva es, precisamente, el otro factor que uno no termina de ver en 'Superhuman'. Esta mujer es una profesional de muy densa trayectoria, que lo mismo ha hecho informativos que musicales o programas deportivos, y todo lo ha hecho bien. Pero me pregunto si un aire como el suyo es el más adecuado para un programa que, después de todo, es un 'reality-show'. Raquel transmite al espectador una imagen como metálica que quita calidez al programa, y un concurso tiene que ser cálido para atraer al espectador. De todas formas, ya es demasiado tarde: 'Superhuman' ha fallado en la prueba más importante, que era aguantar.



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