El presidente de Bolivia, Evo Morales, quiso ayer dejar atrás los malentendidos con Brasil al subrayar que su presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, es su «aliado» como país y como presidente, y recalcó que las cuestiones relativas a la nacionalización de los hidrocarburos, especialmente el aumento el precio del gas exportado, están en manos de la comisión binacional.
Los dos presidentes se reunieron durante más de una hora en un hotel de Viena, y a la salida Morales achacó a «algunos medios de comunicación» que «buscan la confrontación» sus malentendidos con Brasil. «Quieren enfrentarnos pero no van a poder», dijo. Morales expresó su interés en viajar pronto a Brasil y en que Lula lo haga a Bolivia, aunque de momento se desplazará el ministro de Exteriores, Celso Amorim.
Respecto a la nacionalización de los hidrocarburos, Morales se limitó a señalar que «hay una comisión de ministros del ramo que están trabajando e informarán oportunamente a los presidentes sobre este tema de los volúmenes de exportación». «Tenemos mucho interés en aumentar las exportaciones a Brasil y a otros países, y también es importante el tema del precio, pero eso está en manos de la comisión técnica», dijo el ex líder cocalero, agregando sin embargo que el precio debe fijarse «racionalmente», de manera que «beneficie a los dos países».
Amorim, por su parte, recalcó que en el encuentro «quedó claro» que «las cosas tienen que resolverse con el diálogo y sin amenazas». «Con ese espíritu vamos a trabajar y a defender los intereses de Petrobras», declaró.