Domingo, 14 de mayo de 2006
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MUNDO
Líderes de ocho países musulmanes piden una salida diplomática a la crisis por el programa nuclear iraní
La cumbre de Bali apoya la tecnología atómica pacífica como energía alternativa
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NUSA DUA. La controversia nuclear en torno a Irán puso en un segundo plano los intereses económicos y comerciales de la cumbre del D-8 (ocho países musulmanes emergentes) que concluyó ayer en Bali (Indonesia), y en la que varios jefes de Estado del grupo mostraron su apoyo al plan iraní y pidieron una salida diplomática a la crisis. La declaración final de la cumbre se hace eco del apoyo expresado a Teherán en el desarrollo de tecnología nuclear pacífica como energía alternativa a los combustibles fósiles.

El anfitrión de la reunión, el presidente indonesio, Susilo Bambang Yudhoyono, urgió a los líderes musulmanes a intensificar la investigación en energías alternativas para hacer frente a la actual crisis del modelo energético fósil.

Las autoridades nacionales han destacado que varios de los estados del D-8 son productores petrolíferos -Irán, Nigeria, Indonesia y Egipto- y eso ha impulsado el debate de medidas para estabilizar los precios, entre las que se incluye la investigación en tecnología nuclear.

«Tenemos que abrazar la modernidad mirando hacia adelante, convirtiéndonos en sociedades del conocimiento, avanzando hacia una cultura de excelencia», declaró Yudhoyono ante los asistentes.

El presidente indonesio manifestó que las naciones del D-8 debían alcanzar el progreso «mediante la paz, no la guerra, el diálogo no la confrontación, la cooperación y no la explotación, justicia y no dobles estándares, igualdad y no discriminación, democracia y no opresión».

Irán mantiene la presión

«Lo mejor es el diálogo», declaró a los periodistas el ministro de Asuntos Exteriores malayo, Syed Hamid Albar. «No deberíamos crear otra crisis», agregó.

El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, expresó durante sus cinco días de visita oficial a Indonesia que el objetivo de su programa nuclear es pacífico y ha calificado las razones de Occidente para detener ese programa como «propaganda psicológica». Ahmadineyad, aseguró a su homologo indonesio, Susilo Bambang Yudhoyono, que está dispuesto a mantener conversaciones con el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) sobre el programa nuclear de su país. Insistió también que rechaza dialogar con aquellos que han emitido amenazas militares contra su país.

Por su parte, Yudhoyono reclamó a Ahmadineyad que «Irán y el OIEA mantengan una cooperación constante para encontrar una solución pacífica y justa», y éste le dio una respuesta afirmativa, según dijo el presidente indonesio en una rueda de prensa tras la conclusión de la cumbre del D-8.

EE UU y la Unión Europea temen que Irán desvíe en secreto parte del uranio enriquecido para la fabricación de armas atómicas de destrucción masiva.

Mientras el Consejo de Seguridad de la ONU debate una resolución que podría imponer sanciones a Irán si no cesa de inmediato el enriquecimiento de uranio, la UE prepara un paquete de incentivos para encontrar una salida a la crisis. AGENCIAS



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