MOSCÚ. DV. Vladímir Putin sigue insistiendo en que no piensa promover enmiendas a la Constitución con la idea de permanecer en el poder más allá de 2008, cuando finaliza su actual mandato. Sin embargo, se sabe ya que, llegado el momento, propondrá a la persona que habrá de sucederle. «Considero que tengo derecho a expresar mi punto de vista sobre uno u otro candidato y lo haré», manifestó ayer Putin en la ciudad balneario de Sochi.
«No puedo llegar y decir: se acabó, ahí tienen el cargo, arréglenselas como puedan», explicó el presidente ruso. Según su opinión, será necesario actuar de forma adecuada «para no desestabilizar, asustar a la gente o ahuyentar a los inversores». Al mismo tiempo, Putin dijo no tener intención de imponer a nadie su candidato. «Eso sería contraproducente, el pueblo ruso tiene la palabra», afirmó. Puede que, efectivamente, el actual jefe del Kremlin no se dedique a ir casa por casa con una pistola obligando a la gente a votar a su delfín. La mayoría de los observadores cree que el sucesor de Putin será el viceprimer ministro, Dmitri Medvédev, o el titular de Defensa, Serguéi Ivanov.
Corrupción
El presidente Vladímir Putin lleva al frente de Rusia casi seis años y medio, pero ha sido ahora, a dos años del final de su último mandato, cuando parece haber empezado a tomarse en serio el problema de la corrupción. El miércoles, en su discurso sobre el estado de la nación, Putin admitió que no ha podido todavía erradicar esa sempiterna lacra, que, según él, «supone un lastre para el desarrollo del país». Así que, el viernes, decidió destituir a 10 altos responsables de varios departamentos de la Administración por su presunta vinculación a una oscura trama de contrabando. Ayer, el máximo dirigente ruso afirmó que el nivel de corrupción que padece Rusia es intolerable y prometió que continuarán las purgas. «Pueden existir diferentes grados de corrupción, pero en nuestro país ha llegado a un nivel inadmisible», afirmó ayer Putin en su residencia de de descanso de Sochi, en el Mar Negro.