Domingo, 14 de mayo de 2006
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Venezuela, Bolivia y Cuba advierten a EE UU que «somos los chicos malos del imperio»
Los presidentes Chávez y Morales, junto con el vicepresidente cubano Carlos Lage, clausuran la reunión social paralela a la Cumbre de Viena. Caracas y La Habana anuncian que importaran coca boliviana
Venezuela, Bolivia y Cuba advierten a EE UU que «somos los chicos malos del imperio»
Los presidentes de Bolivia, Evo Morales, y el de Venezuela, Hugo Chávez, junto con el vicepresidente cubano, Carlos Lage, en la clausura de la cumbre alternativa en Viena. [EFE]
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VIENA. Los presidentes de Bolivia, Evo Morales, y de Venezuela, Hugo Chávez, y el vicepresidente de Cuba, Carlos Lage, clausuraron ayer la Cumbre social paralela a la Cumbre de Viena en la que, en medio de vivas al socialismo y críticas a Estados Unidos, Chávez aseguró que están dispuestos a seguir siendo «los chicos malos del imperio» y presentó como «eje del mal» a La Habana, Caracas y La Paz. Ante una entregada multitud de más de 1.500 personas, Lage puso el desafío y el discurso revolucionario, Morales pidió la ayuda de los movimientos sociales, y Chávez puso el espectáculo, con tres discursos interrumpidos cada poco tiempo por aplausos entusiastas.

«¿Evo, Evo!», «Uh, ah, Chávez no se va» o «el pueblo unido jamás será vencido» eran los lemas que coreaba la multitud, que parecía disfrutar de los discursos con un ambiente festivo, tras haber pagado, al menos en teoría, 5 euros por participar en cada día de la cumbre alternativa, que empezó el miércoles.

Un día antes los tres participaron en la Cumbre UE-América Latina y Caribe, que, en palabras del vicepresidente cubano, Carlos Lage, y refrendadas por el auditorio, fue la verdadera «cumbre alternativa», porque la real, «la de los pueblos», fue la que congregó desde el miércoles en Viena a movimientos sociales de Europa y América Latina.

Lage rechazó los argumentos de que cumbres como la celebrada con la UE no sirven. «Sí sirven, para movilizarnos y analizar verdaderamente los problemas de este mundo», dijo.

En el auditorio, público de todas las edades, banderines de Cuba y Venezuela y grupos de indígenas ataviados con sus trajes tradicionales. En los pasillos del centro de congresos, tenderetes improvisados con folletos informativos y camisetas de colores con el retrato del Ché, lemas a favor del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) del subcomandante Marcos y llamamientos a la libertad de los presos políticos mapuches. En el escenario, los tres dirigentes políticos acompañados de líderes sociales, entre ellos el sindicalista agrícola francés José Bové.

El coordinador general de IU, Gaspar Llamazares; el secretario del PCE y coordinador ejecutivo de IU, Francisco Frutos, y el eurodiputado de IU Willy Meyer, tampoco faltaron a la cita y escucharon los discursos en la primera fila. Sin embargo, entre los españoles sólo Meyer fue citado entre los numerosos agradecimientos que lanzó Chávez desde la tribuna. Finalmente, Llamazares no pudo reunirse con el mandatario boliviano dado que su avión hacia España partía ayer tarde.

Hojas de coca

Durante el acto, los oradores mascaron hojas de coca repartidas por Bové como «símbolo cultural y espiritual para los pueblos indígenas», para deleite de Morales, que rememoró tiempos en que su defensa de la hoja en Europa era un tabú. «Coca no es cocaína», insistió Chávez, tras anunciar que Venezuela y Cuba empezarán a importar hojas de Bolivia. Así, reclamó la despenalización de la hoja y habló de «doble moral» si «la coca es buena para la Coca-Cola pero no para los indígenas». Con coca, dijo, puede hacerse pan, galletas, té, dentífrico o medicamentos. «Qué sabrosa está la coca, Evo, mándame más», declaró.

La charla, además, estuvo llena de referencias al cubano Fidel Castro. Morales, afirmó que su intención es cambiar Bolivia «pero en democracia» y ello haciendo caso a unas palabras del dirigente cubano, Fidel Castro, en enero de 2003: «No hagan lo que yo he hecho, hagan lo que ha hecho Hugo Chávez, derrotar al imperialismo en democracia». Su decreto de nacionalización de los hidrocarburos fue una de las referencias que cosechó más aplausos e incluso nuevas propuestas para sus políticas. Un representante del Movimiento de los Sin Tierra de Brasil se refirió a una eventual reforma agraria en Bolivia y pidió a su presidente que cuando se disponga a expropiar a los latifundistas brasileños no llame al ejército -como hizo en la sede de la petrolera Petrobras-, sino a los campesinos cariocas que luchan por la propiedad de la tierra. AGENCIAS



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