SAN SEBASTIÁN. DV. Los actos conmemorativos del cincuentenario de la muerte de Pío Baroja (1872-1956) que, organizados por la Diputación Foral de Gipuzkoa y el Ayuntamiento de San Sebastián, se plantearon como objetivo recuperar y mostrar al Baroja más desconocido, arrancarán la próxima semana con un ciclo de conferencias que, bajo el título Baroja y el pensamiento, analizarán su dimensión como hombre de pensamiento desde diferentes persectivas. Las seis conferencias, a cargo de otros tantos estudiosos de Baroja y su obra, tendrán lugar entre los días 17 y 25 de mayo en el Koldo Mitxelena, a las 19.30 de la tarde.
Recuperar a Baroja
Félix Maraña, coordinador de las jornadas, recordó en la presentación de las mismas que «siempre se ha dicho de Baroja que era un hombre de acción, pero no se ha insistido en la parte fundamental de la construcción de su obra literaria: el pensamiento». No sólo leía a los principales pensadores modernos, sino que «lo asimilaba y lo trasladaba a su obra» y a entornos más amplios. «Los grandes pensadores entran en el castellano a través de Baroja», subrayó Maraña, mostrando como prueba de la «porosidad» de su pensamiento el hecho de que «un joven Neruda conoció a Nietzsche por medio de la obra de Baroja».
Las jornadas quieren «estudiar la original introducción en la literatura universal castellana del pensamiento moderno, y cómo el novelista hace suyas, discute, difunde o replantea las ideas de los grandes pensadores modernos como Kant, Schopenhauer, Nietzsche, Fichte. Freud, Lombroso o Claude Bernard, entre otros».
La variedad de referencias e influencias intelectuales que pueden detectarse en la obra de Baroja se corresponde con la variedad de enfoques con la que los seis conferenciantes invitados a las jornadas abordarán una de las dimensiones menos conocidas del escritor donostiarra. Especialistas en literatura como Francisco J. Flores, Félix Bello o el escritor Miguel Sánchez-Ostiz, estudiosos de la filosofía como Fernando Savater o Cristina de la Cruz y el catedrático de psiquiatría José Guimón compondrán con sus aportaciones el retrato de un Baroja atento a las corrientes del pensamiento moderno, influido por pensadores como Nietzsche o Schopenhauer, lo que le granjeó cierta fama de pesimista y sombrío. Una fama injusta, a juicio de Maraña, ya que «tenía una visión del mundo más vital de lo que se dice».
Se refirió también Félix Maraña a actitudes revisionistas que están poniendo en cuestión algunos aspectos de la vida y la obra del escritor, mostrándose partidario de seguir avanzando en «un camino que permita recuperar a Baroja con naturalidad», sea cual sea la dimensión desde la que se observe a «un autor que está por encima del tiempo» y al que «hay que recurrir en todo momento, no sólo en los aniversarios, porque su obra lo tiene todo e irá ganando interés con el tiempo». Aunque «se haya ido borrando con mucha diligencia su memoria en el tiempo», a juicio de Félix Maraña, «la sociedad vasca no se puede permitir el lujo de dejar pasar de largo a Baroja».