Nórdica, de la Europa del Este, asiática. El buscador de conchas practica un juego inocente mientras sube o baja por Jai-alai.
A determinadas horas, muchas mujeres y algunos varones de otros puntos del planeta recorren la cuesta. Si van varios juntos y hablan, el juego da un giro y hay que afinar más el lugar de procedencia. El jugador comprobará entonces que su ignorancia es tan grande como el mundo, incapaz de discernir entre el idioma polaco y el ruso, el alemán del sueco, el coreano del japonés. Ellos, ellas, suben y bajan de Villa Salia para aprender nuestro idioma. Que no aprendan nuestra ignorancia.