SAN SEBASTIÁN. DV. «Me parece un lujo. Por fin un autobús que para a la puerta de casa», comenta Isabel, una joven que reside en el lado donostiarra de Azkuene. «Hacía tanto tiempo que esperábamos que lo pusieran en marcha que ahora ni nos lo creemos. Ya no tenemos que subir hasta Bidebieta ni tampoco recurrir al autobús de San Pedro, que sale mucho más caro, porque no te dejan utilizar el bonobús. Estamos encantados».
Lo mismo piensa Ana, una mujer de mediana edad que vive al otro lado de la calle, en el perteneciente al municipio pasaitarra. «Esta misma mañana he podido ir hasta San Sebastián sin a penas tener que andar», comenta satisfecha. «Sólo hace falta subirte en una de estas paradas y más tarde bajarte, por ejemplo, en Herrera o en Bidebieta, para hacer trasbordo y coger otro autobús que vaya al Centro, el 13 o el 14. Lo malo de éste es que tarda mucho tiempo en pasar. Creo que una hora. Tienes que estar calculando antes de salir de casa. A ver si dejan que siga parando aquí y con el tiempo, pasa con más frecuencia».
«Era necesario»
Los comerciantes de la zona, entre los que se encuentra Josune Dávila, también ven con buenos ojos el que las dos paradas de la Línea 38 habilitadas en Azkuene se hallen, finalmente, en funcionamiento. «Era algo muy necesario. Lástima que aún no dejen subir ni bajar a gente de San Pedro o de la zona alta de Trintxerpe. Era lo que pedíamos, que nuestros clientes puedan bajar a comprar y subir sin esfuerzo con sus bolsas cargadas. Si con el tiempo el Ayuntamiento de Pasaia y el de Donostia llegan a un acuerdo, será algo que nos beneficiará a todos», asegura la propia Josune.
Ajenos a la polémica, otros habitantes de las dos poblaciones vecinas descubren las ventajas del autobús de la CTSS que ahora les comunica. Ese es el caso de Mari Carmen, quien realizaba ayer su primer viaje en la línea recién inaugurada, accediendo a ella en la parada bautizada como Azkuene Plaza.
«Me viene genial -confesaba-. Vivo en Altza y suelo venir a menudo a Trintxerpe. Hasta hoy, tenía que coger un autobús para bajarme en Herrera o en Buenavista y luego continuar andando».
«Pero ¿ya funciona?»
Mari Carmen subía al vehículo, acarreando cerca de media docena de bolsas en sus manos. Según explicaba, «he hecho la compra aquí y me vuelvo a mi casa, a Bidebieta. Así no tardo ni cinco minutos y, encima, no me canso».
Los más despistados contemplaban con asombro como el microbús pintados en tonos azules y verdes descendía por Azkuene. «¿Ya funciona?», se preguntaban con una mezcla de sorpresa e incredulidad dibujada en sus rostros. «Vamos a mirar qué recorrido hace», le decía una mujer a su amiga.
«¿Fíjate! Pasa cada sesenta minutos y va hasta Molinao», le informaba esta última tras consultar la información referida a horarios y paradas. «Habrá que enterarse de cuándo pasa exactamente para cogerlo otro día, aunque sólo sea para probar».