PARÍS. La Policía francesa ha descubierto cerca de la localidad de Cahors, en el suroeste de Francia, un albergue rural que fue utilizado por un par de activistas de ETA durante los dos primeros meses del año. De otro lado, los servicios antiterroristas galos han descartado la pista vasca en el robo registrado el pasado fin de semana en la misma fábrica de placas de matrícula que fue atracada por un comando etarra la semana precedente a la entrada en vigor del alto el fuego permanente.
La casa rural, habilitada como hospedaje de agroturismo, se encuentra ubicada en el término municipal de Aujols, un pueblo del departamento de Lot situado a 114 kilómetros al norte de Toulouse. Permaneció ocupada por dos hombres desde primeros de enero hasta el 22 de febrero, según ha declarado el propietario a la Policía Judicial gala.
Antes de irse, los inquilinos vaciaron la vivienda y la limpiaron cuidadosamente para eliminar elementos comprometedores. El dueño, que sólo encontró cuatro botellas de bebidas alcohólicas, volvió a realquilar el albergue a otros clientes.
Los servicios antiterroristas tienen el convencimiento de que los usuarios pertenecen a ETA ya que actuaron con la forma de operar habitual entre los clandestinos de esa organización: alquiler con identidad falsa, pago en metálico y expresión con marcado acento español. Se trata del octavo refugio de ETA descubierto en Francia en lo que va de año y tercero desde el comienzo de la tregua, pero todos ellos abandonados antes del alto el fuego. Los dos hallazgos anteriores se habían producido en abril y fueron una casa en Rignac (Aveyron), a 150 kilómetros al nordeste de Toulouse, y un piso en Périgueux, a 140 kilómetros al este de Burdeos.
La Policía atribuye a la delincuencia común, con un posible móvil de espionaje industrial, el robo registrado el sábado en la empresa Superplaque de Replonges, a 76 kilómetros de Lyón. Los ladrones entraron por un conducto de ventilación y se llevaron documentos, ordenadores e información sobre clientes.