LESAKA. DV. Decíamos en el estreno de la carrera que Eugeny Sokolov, el ganador en Hendaia, daba la impresión de ser un líder sólido, que parecía capaz de aguantar el maillot amarillo. Después de ver la etapa de Lesaka hay que decir que la carrera está abierta. Sokolov continúa de líder, pero sus diferencias han disminuido de forma importante. Ganaba Héctor González, un chaval de 19 años nacido en Barakaldo -su padre trabajaba en Altos Hornos-, criado en Sevilla y que vive en Almansa (Ciudad Real). Comenzó a hacerse corredor en Alicante, en un equipo que dirigía el ex profesional de Kelme, Ricardo Martínez, hasta que lo fichó Sabino Angoitia para el Saunier Duval.
Héctor González, que de él hablamos, sube muy fácil y baja de forma temeraria. Atacó al pie del puerto de La Piedad, que también podría llamarse de La Tortura, superó al italiano Rocca y venció con 7 segundos de ventaja.
La Vuelta al Bidasoa tuvo una etapa preciosa, con un ciclismo en el que manda la ilusión, y eso se nota en la forma de correr. El desenlace final comenzó a fraguarse en el kilómetro 86. Se formó una escapada en la que estaban Gorka Lizarraga (Caja Rural), Valls (Garcamps), Antomarchi y Pierzga (La Pomme), Héctor González (Saunier Duval), Rubén Palacios (Seguros Bilbao), Egoitz García (Liberty), Garikoitz Zabaleta (Bidelan) y Gavazzi (Unidelta).
Ese grupo llegaba a Lesaka y encaraba La Piedad junto a otros corredores que se les habían unido, Pedro Merino (Saunier Duval), Abal (Liberty), Rocca (Unidelata), Lafuente (Seguros Bilbao) y Guillermo Lana (Azysa), que se cayó en la bajada de La Piedad. Subieron como pudieron, con un ataque demoledor de Beñat Intxausti (Seguros Bilbao). Mientras Héctor González atacaba para ganar, detrás de él se quedaba, en tierra de nadie, el italiano Rocca.
Tirando a bloque
En el grupo perseguidor estaban Intxausti y Etxarri (Seguros Bilbao, David Abal (Liberty), Valls (Garcamps), Pedro Merino (Saunier Duval), Gorka Lizarraga (Caja Rural) y Garikoitz Zabaleta (Bidelan). Gorka Lizarraga estuvo metido en todos los intentos de fuga que se produjeron durante la etapa, desde los primeros kilómetros. Tiraron a bloque los dos corredores de Seguros Bilbao y Abal, pero a Héctor González volaba en solitario hacia la meta.
El equipo de Sokolov intentó controlar la carrera, pero corrieron de forma desordenada, por llamarlo de alguna forma. Tiraban en las escapadas en las que se metían y el líder hacía lo mismo en el pelotón. Acabaron pagándolo. El desgaste resultó tremendo. Los rivales también suelen contar y los franceses no contaron con ese detalle.
Tiene a once corredores en siete segundos y quedan las etapas más duras. Sokolov sube, pero igual no lo suficiente para poder ganar la carrera. Jaizkibel volverá a realizar hoy una nueva selección, a la espera de Erlaitz. Corredores como Beñat Intxausti o Javier Etxarri, que tiene muy buena pinta, van a estar delante. Queda por ver de lo que son capaces Lizarraga, Zabaleta y Abal, el único superviviente del Liberty-Würth, que se movió durante la etapa para encontrarse rivales muy sólidos.
Ligero vuelco
De momento, camino de Lesaka, dieron un ligero vuelco a la clasificación general, que vuelve a estar en muy pocos segundos. Y luego queda Héctor González, el subcampeón de España juvenil contrarreloj en 2004, que fue tercero en la prueba en línea y que quedó segundo en el Giro de Lumillana, en Italia.
Un chaval al que lleva Angoitia con mucho mimo y que como él mismo dice, «he dado muchas vueltas en la vida, demasiadas. Me defiendo en todo muy bien, menos en las llegadas. El año pasado hice tres terceros puestos». Tenía 18 años. Tras algunos devaneos cuando era más joven, se ha centrado totalmente en el ciclismo. «Es mi mi primer triunfo en aficionados. El año pasado estuve escapado en la etapa de Doneztebe, subiendo Saldias, durante bastantes kilómetros».
Angoitia le hizo retirarse en la última etapa de la Vuelta a Extremadura para que llegase bien a Bidasoa. Es uno de los componentes del grupo de manchegos que tiene Saunier Duval.Jaizkibel promete ser un auténtica subida de pasiones, sin olvidarnos de la llegada a Hondarribia.