Viernes, 12 de mayo de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
TEATRO | 'LA KABRA'
Tótum revolútum
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Título: La kabra. Autores: Ortegalde, Andreu Martín. Intérprete: Karra Elejalde. Dirección: José A. Ortega. Duración: Una hora y noventa minutos. Lugar: Teatro Principal. Fecha: 11-5-2006.

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Se autodefine como «cómico-terapia en un acto» este monólogo con no demasiada comicidad y con aires de terapia de choque. El personaje y sus diferentes personalidades monta su sesión particular con el resto de los pacientes-espectadores. Es un tipo que llega de no se sabe dónde y que tampoco nos enteramos demasiado de adónde va. Nos queda claro que, una vez engullido por el pasapuré de todo tipo de sustancias, vive inmerso en sus historias repletas de vocecitas, historias que al mismo tiempo parecen una condena y su salvación.

Desde sus múltiples formas y pensamientos, este hombre forma un mundo hiperactivo y demente en el que el espectador puede verse inmerso sin saber muy bien qué le están contando, tal es el lío que se forma y tal la estridente forma en que se nos narra.

Karra Elejalde es un actor con mucha experiencia y eso le permite capear su propio temporal con más o menos lucidez por momentos. El registro de La kabra es el de la total naturalidad, con continuas entradas y salidas del personaje hasta que ambas cosas forman precisamente su papel. Es en esa faceta del espectáculo donde está lo más interesante, el juego del teatro haciendo que no lo es, el vacile con la fina línea entre verdad y mentira. Ahí Elejalde se maneja bien, con esa naturalidad bien llevada y ese dejarse ir tan característico de él.

Pero también forma parte de La kabra un texto demasiado hilado de chistes del pelaje de «Todos los días me meto cinco minutos en la ducha y una vez al año abro el grifo». Un texto que va formando una historia monótona, contada sin tiempo y parece que sin ganas para los matices, en un tótum revolútum gritado en vez de hablado, algo que llega a ser verdaderamente molesto gracias a un uso abusivo del micrófono.



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