BAZTAN. DV. En pleno siglo XXI la electricidad ha llegado, ¿al fin!, al caserío Bidegorrieta de Baztan. El consejero de agricultura y ganadería Javier Echarte, acompañado por la alcaldesa de Baztan, Virginia Alemán, concejales del Ayuntamiento y técnicos que han trabajado en la puesta en marcha de las placas solares y el molino eólico, visitaron ayer a la familia Marisco.
El consejero dejaba claro que «en realidad lo importante no es que al fin tengan luz, si no que lo preocupante es que en pleno siglo XXI hubiese gente viviendo y desarrollando una actividad económica en su caserío sin electricidad». Además, Echarte recalcó la importancia de las energías renovables. «Necesarias en este caso por dónde está situado, pero a tener cada vez más en cuenta por todos».
La vida ha cambiado para Mari Carmen Etxebertz, su marido Juan y dos de sus tres hijos, José Mª y Antonio, que viven con ellos en Bidegorrieta. También ayer les acompañó su otra hija, Josefina, que reside en Erratzu.
Cambios en sus vidas
La familia Marisco lleva toda su vida residiendo en Urritzate, una de las regatas más recónditas de Baztan, situada a unos 30 kilómetros de Erratzu y a la que se accede después de sortear unos 13 kilómetros de pista que parte del alto de Gorramendi.
Sus vidas han cambiado. Ya no se ven pilas desperdigadas por la casa. Ni linternas, ni lámparas. Las fluorescentes iluminaban ayer la cocina mientras Mª Carmen ofrecía un almuerzo a los visitantes. Contaba que ya no lava a mano en el aska de fuera. La lavadora, sin duda, es un buen invento. También el frigorífico, pero de momento no piensan en la televisión. Antes, en su orden de prioridades, está la ordeñadora. De hecho pasan seis horas cada día ordeñando a mano las cerca de 1.000 ovejas que tienen en la explotación.
Energías combinadas
Joaquín Múgica, de Acciona Solar, explicó que «con el aerogenerador y las 32 placas solares se cubren las necesidades de la vivienda. Incluso si no sopla aire ni tienen sufiente luz solar, el equipo instalado les da una autonomía de 5 días». Para que también puedan poner la ordeñadora se ha colocado un grupo electrógeno a gasoil que puede entrar electrónicamente, cuando lo necesitan. La instalación mixta mediante energía solar fotovoltaica, eólica y grupo electrógeno, que hace funcionar el grupo durante periodos cortos, alarga así la vida útil del mismo, al tiempo que se hace un uso más racional de la energía. Con ello se consiguen cubrir las necesidades energéticas de la vivienda y parte de la granja. Para la instalación solar-fotovoltaica-eólica, se han instalado 32 placas solares (2720 Wp), un aerogenerador (3.000 W), un grupo electrógeno (35 KVA) y 24 baterías (5 días de carga). Además, se ha realizado la instalación eléctrica interior, de la granja y del caserío (cableado y alumbrado). Ha sido necesaria, además, la construcción de una caseta para baterías y equipos técnicos que también forma parte del nuevo paisaje, así como zapatas para la estructura de los módulos fotovoltaicos y una zapata para la torre del aerogenerador. Con todo esto se consigue una potencia continua instalada de 5.000 W.
Ordeñadora
José Mª no tiene claro si podrán poner la ansiada ordeñadora: «Para la trifásica no tenemos suficiente potencia, y, de momento, hemos consultado para la monofásica y nos dicen que puede haber algún problema. Todavía no sabemos si la podremos instalar». De momento, los dos hermanos han tenido que aprender a manejarse con las baterías, a familiarizarse con las placas solares y con el molino de viento. «No es muy complicado. Poco a poco ya nos hemos acostumbrado».
Las enegrías renovables han sido en este caso necesarias. Bidegorrieta se encuentra en Urritzate, en Baztan, considerado LIC (Lugar de Interés Comunitario), una especie de reserva natural, por lo que no se podían colocar tendidos eléctricos. La única solución pasaba por el soterramiento de toda la línea eléctrica, pero los costes eran enormes.
Por eso se plantearon diversas soluciones basadas en las energías renovables y la final ha significado una combinación de varias de ellas.
Esta solución ha tenido un coste de 100.000 euros, de los que el Gobierno de Navarra ha aportado el 60%, el Ayuntamiento de Baztan el 20% y la familia Marisco el 20% restante.
Urritzate
Ellos son los únicos residentes fijos en Urritzate, uno de las zonas más alejadas de los núcleos urbanos de Baztan, aunque por una estrecha pista están a cinco kilómetros de Bidarrai. En el valle residían 25 familias, que poco a poco fueron abandonando su forma de vida. En pleno siglo XXI, la electricidad ha llegado al caserío Bidegorrieta a través de las energías renovables.