Los inversores se acercaron a partir de las 10.00 horas a la sede que Afinsa tiene en el número 10 de la avenida de la Libertad para asistir a una asamblea, que había sido convocada por uno de los afectados y que los responsables de la empresa permitieron celebrar en sus instalaciones.
Durante cerca de dos horas acudieron al local un centenar de personas, la mayoría de las cuales rondaba o superaba los 60 años, que tienen invertidas diferentes cantidades de dinero en esta sociedad que, en algunos casos, suponen los ahorros de toda una vida y un complemento "necesario" para las pensiones de jubilación.
Algunos de los afectados explicaron a los periodistas que los inversores fueron recibidos por los propios trabajadores de Afinsa que, según dijeron, les pidieron "tranquilidad" y les aseguraron que la sociedad, investigada por posibles irregularidades, está capacitada para devolver todas las inversiones.
Durante la asamblea, también se recogieron los datos de los inversores, a iniciativa de los propios afectados, con el fin de llevar a cabo actuaciones conjuntas como podría ser acudir en bloque a la organización de usuarios y consumidores vascos.
Los responsables de la oficina de Afinsa en San Sebastián indicaron a los medios de comunicación que desconocen cuántos clientes pueden tener en Guipúzcoa y comentaron que no pueden consultar este dato puesto que "no funcionan los ordenadores".
"Te dicen muy buenas palabras, pero no sé qué pensar. Tengo un disgusto tremendo", comentaba una mujer, cuya madre de 77 años tiene invertidos 12.000 euros en Afinsa.
Esta mujer que, al igual que el resto de afectados, no quiso desvelar su identidad, aseguró que la "unión hace la fuerza" y que todos los inversores deben actuar conjuntamente, buscar un "buen abogado" y "pedir daños y perjuicios".
En similares términos se expresaba un vecino de Hernani de 75 años que tiene 36.000 euros invertidos en Afinsa de los que "depende" para "ayudarse en su pensión".
Reconoció estar "intranquilo" y llevar dos noches sin dormir, aunque, por otra parte, se consolaba al pensar que la sociedad "siempre ha cumplido" todo lo que le ha dicho.
Otra vecina de San Sebastián decía estar "derrumbada" y comentaba que hay casos "verdaderamente dramáticos" de ciudadanos que llevaron a Afinsa todo el dinero obtenido de herencias y de la venta de inmuebles.
"Los trabajadores de Afinsa nos han pedido tranquilidad porque ellos también son afectados" y se están "portando muy bien, ya que nos han dejado usar sus instalaciones, reciben a afectados hasta las diez de la noche y se han comprometido a ayudarnos porque no nos pueden dejar tirados de esta manera", señalaba otra donostiarra.
Otros inversores aseguraban que varios miembros de su familia tienen sus ahorros en Afinsa con lo que el "drama" es aún mayor, mientras que otros huían de las cámaras al afirmar que ni sus más cercanos conocen sus inversiones en esta empresa.
Los afectados explicaron que tienen ya "cuatro o cinco folios" llenos de firmas por las dos caras con un centenar de nombres, números de DNI, direcciones y cantidades invertidas por guipuzcoanos en Afinsa que, según prevén, remitirán a la asociación vasca de consumidores.
Afinsa, que cuenta con sedes en las tres capitales vascas, emitió ayer un comunicado en el que aseguraba estar perfectamente capacitada para devolver las inversiones de sus clientes, ya que dispone de sellos por un valor superior a 2.000 millones de euros y de un patrimonio y tesorería de 930 millones.
La organización vasca de consumidores EKA, por su parte, ha ofrecido su servicio jurídico a los miles de inversores que tiene Afinsa en Euskadi para emprender acciones legales oportunas contra dicha sociedad y ha pedido a la Administración que actúe "para evitar que esos pequeños ahorradores lo pierdan todo".
Fórum Filatélico, la otra empresa investigada por presunto fraude, carece de centro propio en San Sebastián, aunque una asesoría donostiarra que trabaja para la compañía desde hace "muchos años" dijo a Efe que "algunos" inversores guipuzcoanos ya se han acercado a sus instalaciones para expresar su preocupación, aunque todos ellos son desviados a las asociaciones de consumidores.