Jueves, 11 de mayo de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
TRIBUNA ABIERTA
¿Qué le pasa a Odón con el PNV?
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El alcalde de Donostia sigue obsesionado con el PNV. Tanto con razones como sin ellas, las más recientes actividades o propuestas políticas de Odón Elorza se reducen a fustigar y descalificar al PNV allí donde le resulte apetecible. Poca coherencia, por un lado, con el Manual de Buenas Prácticas Políticas que dice haber aprobado pero no aplica casi nunca; y menos memoria histórica la de este alcalde que fue investido tal en 1991 y en 1995 sin ser el más votado y gracias a la confianza que depositó en su persona, precisamente el PNV.

Ahora la excusa de turno es la penetración del Tren de Alta Velocidad (TAV) en la ciudad (DV, 6-05). Sobre el particular, vuelve a resultar evidente que este alcalde no sólo no lidera, sino que actúa manipulando la realidad y, en ocasiones, a mera «excitación de parte». No parece una casualidad que el primer edil donostiarra haya movido ficha pocos días después de que nuestro grupo le recordara la cuestión en otro artículo titulado Política ficción en Donostia (DV, 19-4). El problema es que mover ficha para manipular la realidad es algo impropio de quien debe liderar la ciudad. Porque, lógicamente, el PNV y el Gobierno Vasco siempre han contemplado que el TAV penetre hasta el centro de la ciudad. Pero es que el centro de la ciudad no se reduce al eje Boulevard-Pza. Centenario como pretende el alcalde. La ciudad del futuro tiene su eje central en la estación intermodal de Riberas de Loiola como nudo central de transportes y comunicaciones de Donostia y punto de conexión con otras modalidades de transporte.

La Administración Central y el Gobierno Vasco llegaron, afortunadamente para todos los vascos (incluidos los donostiarras), a un acuerdo para desarrollar el TAV, lo que permitirá que las obras comiencen este mismo año. Desde los primeros estudios de trazado, la estación se situó en los términos municipales de Donostia y Astigarraga, justo en el límite de ambos municipios. También desde los primeros estudios se contempla un ramal de penetración en la ciudad bien hasta la actual estación del Norte o bien hasta la futura estación intermodal de Riberas de Loiola. Esta cuestión se decidirá en la Comisión Institucional que se constituirá con representantes del Ministerio de Fomento, el Gobierno Vasco, la Diputación y el Ayuntamiento.

Al parecer, Elorza no ha podido aguantar 'quedarse fuera de la foto' y se ha inventado un problema donde no lo hay. En efecto, todas las administraciones implicadas en el desarrollo del TAV, las que gobierna el PNV y las que gobierna el PSOE, han mantenido y mantienen el objetivo de un ramal que penetre en el centro de la ciudad desde la estación de Donostia-Astigarraga.

Hay políticas estructurales para ganar el futuro, y una de ellas es la movilidad en el interior y hacia el exterior de la ciudad. La movilidad necesita soluciones integrales y completas. No bastan las actuaciones puntuales. Las peatonalizaciones y la promoción del uso de la bicicleta se están desarrollando con acierto pero, para que la movilidad funcione y no se convierta en un problema, tiene que funcionar el sistema de transporte público integral. Ese concepto de transporte integral pasa en Donostia por la intermodalidad de transportes que representará la estación de Riberas de Loiola.

Dentro de ese planteamiento integral también se encuentra el tranvía. Y la razón por la que Donostia no ha avanzado significativamente en materia de promoción del transporte público, no es por falta de ideas, ni porque no haya experiencias en las que fijarse; ni es tampoco por la falta de compromiso de las instituciones, pues el Gobierno Vasco, desde hace aproximadamente 10 años, está dispuesto a financiar el tranvía en los mismos términos que en Bilbao y en Gasteiz. Claro que Odón Elorza parece confundir tranvía con TAV, para promover ahora como objetivo irrenunciable que el TAV transite de Riberas hasta la estación del Norte a 30 km/h como un tranvía urbano, eso sí, siempre a cielo abierto, pues los soterramientos férreos no forman parte de la agenda del alcalde en estos 15 años de mandato. No quiero imaginar la perplejidad de los viajeros comarcales o internacionales de ese TAV-tranvía penetrando hasta Atotxa cual tren Txu-Txu, para luego desandar el tramo hasta la Intermodal de Riberas en busca del Topo, de un tren de cercanías, de un autobús o de la conexión al aeropuerto. Una planificación estratégica propia del siglo XIX.

En resumen, el factor clave para procurar una movilidad sostenible en y desde nuestra ciudad consiste en dotar a la metrópoli de un sistema de transporte integral e integrado en la Estación Intermodal de Riberas de Loiola, a partir de la penetración del TAV hasta Riberas, la implantación del tranvía, del tren (Renfe y Eusko Tren), de los autobuses urbanos e interurbanos y de las conexiones con los aeropuertos partiendo de ese gran nudo central que será Riberas de Loiola. La conexión ágil y real de todos estos servicios en torno a la Estación Intermodal de la ciudad son los elementos fundamentales de un nuevo y avanzado sistema de transporte acorde con las necesidades del futuro.



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