Jueves, 11 de mayo de 2006
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nuevo estatut
El Senado aprueba el Estatut, que deberá ser refrendado en Cataluña
Maragall se reunió con Rodríguez Zapatero y hoy despejará las dudas sobre la continuidad o no de ERC en el gobierno de la Generalitat. El proyecto recibió en el pleno de la Cámara el apoyo del 49,4% de los votos.
El Senado aprueba el Estatut, que deberá ser refrendado en Cataluña
De Madre, Maragall, Rodríguez Zapatero, Mas y Saura unen sus manos tras la aprobación del nuevo Estatut. [PACO CAMPOS / EFE]
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CALENDARIO
Regreso a Cataluña: Tras la aprobación del texto estatutario en el Senado, el Congreso envía el Estatuto aprobado al Gobierno central y a la Generalitat de Cataluña.

Referéndum: El 18 de junio se celebrará un referéndum en Cataluña sobre el texto aprobado en las Cortes Generales en otoño.

Recursos: A partir de ese momento se pueden presentar recursos ante el Tribunal Constitucional.

Entrada en vigor: El nuevo Estatuto de Cataluña entrará en vigor si consigue la mayoría simple en la consulta popular y no hay recursos de inconstitucionalidad.

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MADRID. El futuro del Estatut es ya cosa de Cataluña. El Senado aprobó ayer con tan sólo el 49,4% de los votos -y la única oposición del PP- el texto que salió del Congreso el pasado 30 de marzo. Fue un pleno de mero trámite que no deparó sorpresa alguna. Lo relevante esta vez estaba fuera del hemiciclo, en los pasillos de la Cámara alta. En ellos se concentró durante buena parte de la tarde la plana mayor de la vida política catalana con una pregunta en mente: ¿qué hará Pasqual Maragall para resolver la crisis generada en el Gobierno por el 'no' de Esquerra Republicana al proyecto?

El presidente de la Generalitat se reúne hoy con sus socios del tripartito, Josep Lluis Carod-Rovira y Joan Saura, y por la tarde con Artur Mas, y está previsto que tras el encuentro anuncie la convocatoria del referéndum para el próximo 18 de junio y el adelanto de las elecciones para el próximo otoño.

El tramo final de la tramitación del Estatuto no será ya, en cualquier caso, un camino de rosas. Su último debate en las Cortes -que contó, ahora sí, con la participación de José Luis Rodríguez Zapatero- mantuvo durante unas horas la ficción de una unidad inexistente entre las fuerzas catalanas. Todos contra un enemigo común: el Partido Popular. ERC cumplió su promesa y facilitó la aprobación del texto con la abstención de sus cuatro senadores. «La aritmética de esta Cámara da para muchas posibilidades diabólicas; pero basta de tácticas y confusiones. Ahora toca que el pueblo catalán se pronuncie», justificó su portavoz, Carles Bonet.

Lo que decida ese pueblo, sin embargo, es harina de otro costal. El jefe del Ejecutivo se mostró convencido de que los catalanes darán su respaldo a un marco jurídico que, a su juicio, les «prepara un futuro mejor». Zapatero, alejado en los últimos meses de una polémica que sirvió al PP para desgastar a su Gobierno, cerró el debate del Senado con un discurso breve en el que eludió abordar cuestiones espinosas.

Su implicación quedó así en algo meramente simbólico. Una defensa del Estatut que se podría resumir en una frase: «Reconocemos mejor nuestras identidades y eso nos ha permitido ser más fuertes en la unidad», dijo. Nada añadió del complicado escenario que ahora se plantea en Cataluña, salvo por un guiño encubierto a ERC. «Tengo el convencimiento -señaló- de que algunos de los que hoy no van a dar el respaldo al estatuto de autonomía le tienen más cariño de lo que parece». Pidió, eso sí, «respeto» a lo que decida la ciudadanía cuando sea llamada a las urnas porque será «una decisión sabia». A partir de ese momento, instó a todas las fuerzas democráticas a «trabajar juntos por Cataluña y con España».

Imprevisible

Ni una sola formación se atreve a determinar cuáles serán exactamente las repercusiones que tendrá la actitud de los independentistas en los ciudadanos. En el PSC prefieren pensar que su 'no' servirá de revulsivo a un electorado hasta ahora pasivo, que se movilizará a favor del proyecto. En CiU advierten de que si Maragall no echa del Ejecutivo a los republicanos, muchos de sus electores se sentirán engañados y votarán 'no' a modo de castigo. Y ERC avisa de que su expulsión sólo serviría para exacerbar los ánimos de sus simpatizantes y reforzarles electoralmente. Con todo, a quien le corresponde decidir cómo afrontar el problema es al propio presidente de la Generalitat, al que unos y otros tachan de «imprevisible».

Zapatero se reunió con él durante una hora en uno de los despachos del Senado, pero en principio le dejó vía libre para gestionar la cuestión. Si decide seguir los dictados de su partido, romperá con Esquerra mañana mismo. «Es -según fuentes del PSC- la única manera de afrontar esta situación y de que el presidente salga reforzado; si no hacemos nada, el 'sí' en el referéndum peligra», subrayan.

En Esquerra, en cambio, confían en poder pactar una solución «cómoda para todos». Pero de esa solución excluyen su salida del Gobierno. Se trataría, pues, de acordar simplemente el calendario electoral. «Nosotros -dicen- no nos queremos ir y si nos echan pondrán en peligro futuros acuerdos». La amenaza, que implicaría la imposibilidad de reeditar una coalición de izquierdas (PSC, ERC, ICV), se hace no obstante con la boca pequeña. «Tras unas elecciones todo es posible», admiten.

Poco después de que el Estatut fuera aprobado, Maragall afirmó que el texto abre la puerta a la «renovación del mapa autonómico español» y recordó que Francesc Maciá, en 1932, fue «aclamado» por el pueblo catalán pese a volver de Madrid con un Estatut recortado.

En su declaración para valorar la finalización de los trámites del Estatut en las Cortes Españolas, Maragall evocó el momento en que «Cataluña obtuvo su primer Estatut», en el contexto de la España republicana, y subrayó que, pese a que la propuesta estatutaria inicial «hablaba de la República catalana en el seno de la Federación de repúblicas ibéricas», finalmente Cataluña «se tuvo que conformar con ser una región».

«Y sin embargo, a la vuelta de Maciá (primer presidente de la Generalitat republicana y entonces líder de ERC) de Madrid, el pueblo catalán, consciente de la importancia de lo que se había producido, aclamó a su líder», recordó Maragall para comparar ese episodio con la aprobación del nuevo Estatut, en el que se reconoce que el Parlamento catalán definió Cataluña como una nación.

Promesa cumplida

También después del pleno, Rodríguez Zapatero, comentó que «lo que se promete se cumple», y dijo que estaba «contento» por el resultado conseguido. Esas fueron algunas de las frases sueltas que jefe del Gobierno dirigió a los informadores cuando éstos se interesaron por conocer sus sensaciones después de que la Cámara alta votase la reforma estatutaria.

Terminada la votación, el jefe del Ejecutivo se dirigió a la cafetería del Palacio del Senado acompañado de los ministros Alfredo Pérez Rubalcaba y Jordi Sevilla y del secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda. Allí pidieron unos refrescos y cafés, y cuando Zapatero y sus contertulios empezaban a dar cuenta del aperitivo que acompañó a sus bebidas, entró en la cafetería el líder de CiU, con quien el presidente del Gobierno se fundió en un abrazo.

Un abrazo fue también el saludo que dio muy poco después Zapatero a Maragall cuando éste se acercó al mismo lugar para tomar un refrigerio junto con otros miembros de la delegación de las instituciones catalanas, como Manuela de Madre y Joan Saura. Especialmente sonoro fue el beso entre De Madre y Rubalcaba, al tiempo que se formó un corrillo en el que charlaron de forma distendida Zapatero, Mas, Maragall, Saura y Montilla.

Una vez que dieron cuenta de sus bebidas, el hemiciclo del Senado fue testigo de una foto en la que juntaron sus manos el presidente del Gobierno, el de la Generalitat, el líder de CiU, Manuela de Madre y Joan Saura.

Por su parte, el presidente de CiU aseguró que si en el referéndum no triunfa un «sí rotundo», Cataluña se adentrará en una «situación de incertidumbre y precariedad». Artur Mas reconoció que el trámite en las Cortes «no ha sido fácil» porque el proceso «ha estado a punto de descarrilar en muchos momentos», pero a continuación matizó que «está saliendo bien y bien está lo que bien acaba». Asimismo, transmitió a «todos los ciudadanos de Cataluña que de todos los territorios sin Estado» que hay en la UE, no hay ninguno con el nivel de autogobierno que supone el nuevo Estatuto. COLPISA



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