El día 10 de mayo aparecía en su diario una carta firmada por el señor Asier Ecenarro que nos ha causado un profundo malestar, ya que a lo largo de su exposición no hemos podido ver otra cosa que un profundo odio ideológico hacia el presidente de la Junta de Extremadura basado en la mala interpretación intencionada de unas palabras de Juan Carlos Rodríguez Ibarra sacadas de contexto y totalmente desnaturalizadas, con el único objetivo, entendemos, de poder amparar una argumentación falsa y en todos sus términos lamentable. El presidente de la Junta de Extremadura, al referirse al presidente boliviano, Evo Morales, explicó que de la misma manera que todo el mundo entiende que el presidente del Gobierno defienda un sistema energético español cuando se planteó la OPA alemana, debería entenderse que el presidente de Bolivia, Evo Morales, quiera defender el derecho de su pueblo a tener un sector energético boliviano, o lo que es lo mismo, su derecho legítimo a querer gestionar la máxima fuente de riqueza de un país que es el más pobre de América latina. El presidente de la Junta, ante las pretensiones de ambos presidentes democráticamente electos, puso en evidencia en su discurso la tremenda hipocresía que supone el que cuando el presidente del Gobierno intenta proteger nuestro sistema energético todo el mundo lo ve correcto y considera que España está en su derecho de exigirlo, mientras que si lo hace Evo Morales todo el mundo se echa las manos a la cabeza porque el primero es un presidente homologado por las democracias occidentales y al segundo sólo le ven como un indígena con jersey.
Queda claro que el presidente de la Junta de Extremadura no hizo estas afirmaciones despectivamente ni mucho menos, sino que lo hizo en defensa de los derechos que tiene Evo Morales de defender la soberanía de su pueblo, aunque esto no guste mucho en occidente, una defensa que lamentamos el señor Asier Ecenarro no haya entendido, o mejor dicho no haya querido entender, ya que si hubiese sido así no podría haber vertido su verborrea nacionalista contra Rodríguez Ibarra.
De todos modos, estamos acostumbrados ya a que desde ciertas posturas ultranacionalistas siempre se pretenda ver en las declaraciones del presidente de la Junta lo que no ha dicho, en un continuo afán por desprestigiar la figura de un político que siempre ha defendido su postura de forma clara e inequívoca. Todo lo demás, no es más que la expresión de la intolerancia de quienes no admiten que haya personas que puedan pensar diferente.