arcelona 10/05/2006
Nunca había entrado en el horizonte político de la izquierda abertzale el reconocimiento del dolor que los atentados de ETA causaban a las víctimas. El sufrimiento ajeno, o bien se contraponía a la represión que los propios militantes habían tenido que soportar, o bien se contextualizaba como una consecuencia inevitable del «conflicto que padecía Euskal Herria». El lunes, Arnaldo Otegi reconocía que tal actitud había sido un error. (...) Por una vez, el sufrimiento humano traspasaba la trinchera de los bandos y el dolor del otro entraba a formar parte del discurso político de la izquierda abertzale.