Madrid 10/05/2006
Ayer se escenificó solemnemente en el Palacio de la Moncloa el acuerdo contra la temporalidad laboral y el Gobierno consigue la foto que tanto ha buscado. El Ejecutivo ha utilizado la buena marcha de la recaudación de la Seguridad Social para facilitar la conversión de contratos temporales en indefinidos. Pero ha pagado un precio muy alto, la renuncia a la reforma que la economía española necesita, que la propia Comisión de Expertos con que empezó esta negociación definió acertadamente como la búsqueda de la necesaria flexibilidad para que las empresas puedan recuperar la competitividad en una economía global. (...)