La visita de Estado que ha realizado a España la nueva presidenta de Chile, Michelle Bachelet, ha servido para dar un paso más en el fortalecimiento de las relaciones bilaterales con la firma de un Acuerdo de Asociación Estratégica entre los dos países. España es el segundo inversor en Chile y la relación política se ha visto reforzada con la elección de esta líder socialdemócrata que representa un centro-izquierda latinoamericano en absoluto reñido con la economía de mercado o el mundo anglosajón. Por ello, el presidente Rodríguez Zapatero ha querido utilizar la visita de Bachelet para poner a Chile como ejemplo en la región de país abierto capaz de crear un entorno favorable para la inversión y la actividad empresarial. Y al recalcar el presidente español que las empresas españolas ofrecen inmejorables referencias de Chile porque trabajan en un país serio y moderno, no hay mucho margen para la interpretación, cuando una de las principales empresas españolas se enfrenta a una nacionalización en Bolivia. Chile es un modelo para sus vecinos por su transición a la democracia, no exenta de problemas, pero felizmente completada.
La naturalidad con la que Chile ha conjugado en los últimos años sensibilidad social y liberalismo económico explica su postura favorable al Área de Libre Comercio de las Américas, patrocinada por Washington, al que se oponen Venezuela y Bolivia, país este último con el que además mantiene un enconado enfrentamiento por la reclamación del Gobierno de la Paz de su salida natural al Pacífico, perdida en 1879. Otro punto en el que ambos Gobiernos socialistas coinciden es en ser de los pocos del mundo que imponen cuotas paritarias en sus Ejecutivos, lo que en Chile es un verdadero reto sociopolítico. Quizás por ello la vicepresidenta Fernández de la Vega ha sorprendido a todos con su planteamiento de «cena oficial sólo para mujeres», que ha desconcertado incluso a la delegación chilena. El Gobierno español debería ser más cauto a la hora de aventurarse con este tipo de gestos que pueden originarle a su invitado más problemas que ventajas.