MOSCÚ. DV. El presidente Vladímir Putin pronunció ayer en el Salón de Mármol del Kremlin su séptimo discurso sobre el estado de la nación, pero examinó también, y casi con mayor detenimiento, el estado de las relaciones con EEUU. Putin anunció un nuevo empuje en la modernización de las Fuerzas Armadas rusas, para evitar que «alguien se vea tentado de ejercer cualquier tipo de presión sobre Rusia». El máximo dirigente ruso habló además de energía, crecimiento económico, corrupción, lentitud burocrática y del alarmante descenso demográfico que padece su país.
En evidente alusión a EEUU y rescatando la retórica que los jerifaltes soviéticos solían empleaban en los tiempos de la «guerra fría», Putin dijo ayer ante las dos cámaras del Parlamento ruso que «el camarada lobo sabe a quién se come y se lo come sin hacer caso de nadie». «A juzgar por lo que estamos viendo, parece que el camarada lobo va seguir devorando sin escuchar a nadie», agregó.
Tras el preámbulo, el presidente ruso felicitó a los americanos por la «inexpugnable fortificación» que constituye su sistema defensivo y pasó a explicar qué es lo que piensa hacer para que Rusia tenga algo parecido, pese a que el gasto militar, reconoció, «es 25 inferior al de EEUU».