Todos los empresarios y expertos en fiscalidad saben que discutir sobre el tipo de gravamen nominal sirve de bastante poco en realidad, porque éste tiene efectos distintos en cada una de las compañías y no siempre resulta ser lo más sustancial a la hora de pagar impuestos. Tan importante como el gravamen o en muchísimos casos más determinante que éste, pueden ser las deducciones por inversión, investigación y desarrollo, formación, creación de empleo, etc.
Para comprobarlo, basta con recurrir a los registros oficiales y hacer una simple cálculo aritmético, que relacione los beneficios brutos obtenidos por las empresas y el dinero que, efectivamente, entregan cada año a Hacienda en concepto de Impuesto de Sociedades.
Algunos ejemplos permiten apreciar que las grandes empresas vascas observan el actual 32,6% desde la distancia. A saber. Según las cuentas oficiales correspondientes al ejercicio de 2005, el tipo de gravamen real de Iberdrola fue del 28,25%; el de Cementos Lemona, del 15,84%; el de Tubacex, del 23,5%; el de CAF, del 19,8%; el del BBVA, del 27,2%; el de Faes, del 15,4%; y el de Gamesa, que merecería un galardón especial, fue de tan sólo el 7,4%. Los tipos, sin embargo, se acercan mucho más a ese 32,6% si las compañías son de tamaño mediano o pequeño, porque las deducciones fiscales no se han hecho precisamente pensando en estas últimas.