VALENCIA. DV. Agustín Zulueta, donostiarra de 37 años, profesional de la vela desde 1987, es el alma máter del Desafío Español-2007. Había participado en ediciones anteriores, pero desde 2002 es quien lleva las riendas del proyecto. Más allá del pomposo cargo de Director General Técnico-deportivo están la pasión y empeño que Zulueta pone en la em- presa, controlando hasta el más mínimo detalle de lo que pasa en la base española. Él fue quien gestó la idea y él es quien tira del carro, con un ímpetu y energía que llaman la atención.
Reconoce que «mantener motivadas a 122 personas durante dos años es difícil, pero todo el mundo está muy involucrado. Aquí no hay horarios, nadie ficha. Suele haber doce horas de actividad diaria, si es que no son más». Zulueta está radiante por la clasificación que ocupa el Desafío Español-2007 actualmente. «Vamos cuartos, lo que nos permitiría participar en las semifinales. Siendo realistas, Oracle, Team New Zealand y Luna Rossa-Prada están por delante. Tienen presupuestos que casi doblan el nuestro, pero también más presión para ganar. En cambio, nosotros tenemos la ambición y la motivación por jugar en casa».
Recuerda cuando el proyecto era «un power-point que fui presentando a docenas de empresas. Y ahora es un gran proyecto y una gran ilusión».
Cuatro guipuzcoanos más
Los tripulantes Iñigo Etxaniz (Lasarte) y Fernando Sales (Mondragón), el encargado de velas Borja Fuentes (San Sebastián) y el miembro del equipo de tierra Santiago de Pablos (San Sebastián) son los otros cuatro guipuzcoanos involucrados en el proyecto.
Iñigo Etxaniz todavía se sorprende de su presencia en Valencia. «Yo era nadador y luego em-pecé a navegar, pero en plan muy tranquilo. Era monitor de vela en el Náutico de Donosti y estaba muy a gusto. Agustín Zulueta me insistía en que yo tenía potencial para la Copa América, ya desde hace mucho tiempo. Al final, me hicieron una prueba y aquí estoy».
Cree el lasartearra que «el sindicato español es el que más horas mete. Igual por borrar ese estereotipo de gandules que tenemos. Al final, son 14 horas al día dedicados a ésto. Entrenamiento físico, en mar, visionado de los entrenamientos, bricolaje... Es una cantidad de trabajo descomunal».
Cuando dice bricolaje, Etxaniz se refiere al mantenimiento de los barcos, que se sacan del agua absolutamente todos los días y se tratan como verdaderas joyas.
El rol que le ha correspondido a Etxaniz es el de coffee, encargado de subir y bajar velas. «Es un puesto en el que se requiere mucha fuerza y en el que estamos gente que viene del rugby, del remo... Es un puesto muy físico, aunque también con responsabilidad».
Mimando las velas
Una de las plantas en la base española está enteramente dedicada a la velería, donde trabaja el donostiarra Borja Fuentes, que pertenece a la empresa JTX Sails, ubicada en Irun. «Cuando surgió esta oportunidad, pensamos que sería una experiencia buena para mí y para la empresa. Ahora me doy cuenta que, seguramente, ésto es lo máximo y lo más interesante a lo que puedo aspirar profesionalmente».
En la velería, junto con otros cuatro compañeros, Borja trabaja en la producción, evolución y mantenimiento, en una tarea que también se perpetúa. «Empezamos a las ocho de la mañana y el barco suele salir a las doce. A las seis está de vuelta y entonces tenemos que comprobar cómo están las velas, nos dicen también cómo se han comportado y procedemos a reparar lo que se ha roto».
Saben cuándo empiezan, pero no cuándo acaban. «Hay que estar preparado para todo, porque un día puedes terminar a las doce, pero igual otro estás hasta las cuatro. Al final, las velas tienen que estar dispuestas a la mañana siguiente». Alguna que otra vez se les ha hecho de día...
El barco necesita un juego de ocho velas y cada juego se va reponiendo. «Empezamos con el juego A y ya vamos por el G. Los más nuevos se utilizan para las regatas, los viejos para entrenar. Este barco funciona como uno de clase ligera a todos los niveles, pero es muchísimo más grande. Y en competición, un barco de apoyo lleva velas de repuesto, pero que solamente se pueden dar entre regata y regata».
Apéndices vascos
Los apéndices (orza, bulbo y alas) del barco han sido diseñados y construidos en Euskadi. Al final, lo que va debajo del agua es hasta más importante que lo que se ve y 20 toneladas de las 24 que pesa el ESP-88 han salido de la empresa Khegal, con sede en Oiartzun.
Óscar Jauregui es el ingeniero que ha participado en el diseño de estas piezas tan importantes. «Ya teníamos alguna experiencia con el Movistar que participa en la Vuelta al Mundo, pero ésto es un paso más para todos nosotros. Un paso muy grande».
Cuenta que «hemos invertido muchísimas horas en el diseño y fabricación de la orza, bulbo y alas, que han sido mecanizados en Burdin-Berri de Vitoria, una empresa con la que solemos trabajar. En principio íbamos a hacer algunas piezas para la cu-bierta, pero finalmente nos encargaron lo más gordo. Yo veía la Copa América como algo muy lejano, pero ahora soy parte de ella, y desde dentro desmitificas un poco. Aquí el único secreto es trabajar a tope».