SAN SEBASTIÁN. DV. Karra Elejalde no quiere hablar mucho de su La Kabra y Miss Yoe's, la obra que hoy presenta en el Teatro Principal, -«porque la gente no va a venir si se sabe la obra entera, aunque también podemos decir que vamos a sortear un par de jamones de jabugo para que el público llene el aforo»-, pero cuando empieza, se entusiasma y le cuesta poner el freno. A punto de estrenar una película y comenzar el rodaje de otra, de la que tampoco quiere decir mucho, el alavés se define sobre todo «como un actor».
- ¿Puede resumir de qué trata La Kabra y Miss Yoe's?
- Es un personaje que nos inventamos hace veinte años en el monólogo Etc, etc. Era un ex alcohólico, ex toxicómano y muchos otros ex. Luego, hace diez años en La Kabra tira al monte, se convirtió en un ex ex alcohólico y ex ex toxicómano... o sea, un reincidente, y ahora, no sé muy bien qué es. Es un actor-contador de cuentos, que se llama Karra, recuperado, reinsertado a la sociedad y al teatro, gracias a los tratamientos psicotragedia, psicodrama o psicocomedia, aplicados por el doctor Osvaldo Kaprune, por supuesto argentino, con asistencia de sor Begoña Arrizabalaga. Formalmente es un monólogo.
- ¿Le comparan con su personaje?
- Yo no he sido alcohólico ni toxicómano, sólo un poco gamberrete. No hay nada de autobiográfico.
- Volviendo a la obra. ¿Por qué han retomado el personaje?
- A José Antonio Ortega y a mí, que somos los autores de los textos, como a mucha gente, no nos gusta cómo está el mundo. Quien piense lo contrario no merece la pena. Ahí están Irak, Guantánamo, los negros que se mueren de hambre... El mundo, para no suicidarse, necesita placebos, bien sean los toros, que yo odio, o la música sacra... cosas así que dejan vivir sin pensar demasiado en el meollo. Yo ofrezco al espectador una terapia a base de psicodrama. No es un placebo, porque no olvido las cosas, pero va a servir para pasar una hora y media divertida. Nos reímos de todo, empezando por nosotros mismos, pero teniendo presente cómo está el mundo. Invito a una terapia común.
- ¿Tiene muchas diferencias respecto a las anteriores?
- Es más cinematográfica. Antes las escenas eran más independientes y ahora hay un hilo conductor. Mi personaje se embarca en un crucero de lujo. A cambio de cama y comida debe divertir a los pasajeros de primera clase. Pero sigue siendo un pájaro porque no hay que olvidar que es desertor de la mili, ex carcelario, se casó con una desconocida...
- Con Ortega colabora habitualmente.
- Tenemos una gran sintonía. En La Kabra y Miss Yoe's sé lo que digo porque lo hemos escrito entre los dos. Hay sintonía artística y mental.
- ¿Arremete contra todo lo que está mal?
- No. No soy quién para arremeter contra nada; en todo caso, cuestionar las cosas, hacer pensar un poco.
- ¿La obra está orientada a un público en particular?
- No me gusta que las obras de teatro se definan según el público que va. Quiero que venga mucha gente, cuanta más mejor. Está enfocada a gente joven y, desde luego, no está dirigido a meapilas y pacatos.
- ¿Qué son los Yoe's?
- Todos tenemos yoes distintos, dentro de una carcasa que es el cuerpo. Hay veces que se rebelan contra uno mismo o unos contra otros. No somos iguales con la mujer que con la amante, con el jefe que con el que nos trae el café.
- Interpreta a 27 personajes distintos, ¿resulta muy complicado?
- Es una obra que está muy currada. Está claro que no se pueden interpretar todos los papeles intensamente porque sería muy duro y estresante para el público. Son bosquejos, pinceladas que sirven para hacerse una idea de qué representa cada uno.
- ¿No le causa esquizofrenia?
- No porque tengo muy claros los papeles. Puede parecer que hay mucho de azar, pero la mejor improvisación es la que tiene dos semanas de trabajo.
- Usted es de los que cree que la televisión está haciendo mucho daño al monólogo.
- Es que parece que todo el mundo puede hacer monólogos. No sólo Alfredo Urdaci, cualquiera. Hay gente como Eva Hache o Buenafuente que hacen alocuciones. Un monólogo teatral con fuerza requiere unos procesos internos, de crear el estado de ánimo del personaje. El monólogo también es un matrimonio cuando sólo habla ella o sólo él. No estoy diciendo qué es mejor o peor. Pienso que un monólogo teatral no es estar con un vaso con agua en un taburete, diciendo tres o cuatro partos divertidos. Es una cosa corporal, interpretar con el cuerpo y la voz. Están saturando a la gente, desvirtuando el monólogo teatral.
- ¿El teatro está sirviendo de espita para olvidarse de cierta mala racha en el cine?
- No es eso. El cine está muy mal últimamente y todos trabajamos poco. Siempre he tenido la posibilidad de hacer cine porque yo me lo guiso y yo me lo como. Con la última película Torapia acabé muy quemado. Yo la firmo, me pareció cojonuda, pero me sentí saboteado. Ahora voy a estrenar Locos por el sexo, de Javier Rebollo, una película muy cachonda. En septiembre u octubre voy a rodar una película. No voy a decir cual. Es muy interesante, para nada cómica, incluso del género de la inquietud. Además, estaremos en el Teatro Alfil y a seguir haciendo funciones y a lo que salga, porque la cosa está muy complicada.
La tercera parte de una trilogía que no lo es
La Kabra y Miss Yoe's podría ser definida como la tercera parte de una trilogía, -Etc. Etc. y La Kabra tira al monte-, pero no lo es y Karra Elejalde se encarga de matizar este aspecto. Aquí, a diferencia de los anteriores trabajos, han partido de la hipótesis de que cualquier sujeto puede manifestarse bajo diferentes yoes, a veces contradictorios: veraz y mendaz, agresivo y obediente, moralista y adúltero, agente y traficante, dependiendo de las diversas situaciones.
La obra está dirigida «para que todos aquellos insatisfechos que tienen la sensación de estar desbordados por la realidad intenten, de una vez por todas, no proyectar sus frustraciones en otros, puesto que las causas de sus desequilibrios se encuentran en ellos mismos. Mas exactamente en sus yoes, cuando hacen aguas».
«En el anterior monólogo, en Lugaritz, había colas todos los días, espero que con el actual suceda lo mismo. Garantizo que la genta va a disfrutar durante hora y media».