Jueves, 11 de mayo de 2006
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AlDia
La 'guerra del txakoli'
Viticultores de pueblos alejados de la costa han intentado, sin éxito, que la marca 'Getariako Txakolina' se convierta en 'Txakoli de Gipuzkoa'
La 'guerra  del txakoli'
Cepas de un viñedo en Oñati en una imagen tomada ayer. [FÉLIX MORQUECHO]
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SAN SEBASTIÁN. DV. Varios propietarios de viñedos de pueblos del interior de Gipuzkoa han intentando que la denominación de origen Getariako Txakolina se amplíe a toda la provincia y así crear una nueva seña de identidad, llamada Txakoli de Gipuzkoa. Pero los elaboradores de txakoli de Getaria, Zarautz y Aia, por unanimidad, han decidido no apoyar esa pretensión. De esta manera, los viticultores lejanos a la costa -que en estos últimos años han proliferado- intentaban dar una solución a sus hectáreas de viñedos, que son alrededor de 23, y fueron plantadas sin acogerse a la normativa legal.

Varios propietarios de viñedos del interior se han constituido en Asociación de Agricultores para la Creación de la Denominación de Origen Txakoli de Gipuzkoa. En el Boletín Oficial de Gipuzkoa del pasado 19 de enero aparecía este listado de promotores: Juan Celaya Letamendi (conocido empresario, dueño de Cegasa, y que tiene su viñedo en el barrio oñatiarra de Zañartu), José María Garín Echeverria, Iñaki Etxeberria Zubizarreta, Javier Arregi Liziaga (elaborador ya veterano, de Arrasate, que comercializa su cosecha mediante la marca Kataide), Juan María Echave Iriondo y Javier Arrieta Galárraga.

Estos viticultores han intentado que los integrantes de la denominación de origen Getariako Txakolina les hicieran un hueco, pero, por unanimidad, las 17 bodegas que componen esa denominación decidieron rechazar la propuesta. «A nosotros, que nos dejen en paz, y que la Administración haga lo que se debe hacer con los viñedos plantados al margen de la ley», ha declarado a este periódico un elaborador de txakoli de Getaria que prefiere mantenerse en el anonimato.

Como es sabido, solamente pueden llevar la contraetiqueta Getariako Txakolina las botellas con vino procedente de uvas de Getaria, Zarautz y Aia. Tradicionalmente, se ha venido sosteniendo que la uva de las localidades costeras, por el clima más benigno y la brisa marina, resulta de mayor calidad.

Es de suponer que los viticultores del interior del territorio defenderán las bondades de sus respectivos valles. Lo cierto es que los txakolis de la denominación Arabako Txakolina se elaboran en base a uvas de la zona de Amurrio, a unos cuarenta kilómetros de la costa, y que en Elorrio -también a más de treinta kilómetros del mar- se elabora uno de los txakolis más laureados de la denominación Bizkaiko Txakolina.. Este periódico tenía la intención de recoger las impresiones de los propietarios de varios viñedos guipuzcoanos lejanos de la costa, pero se le ha hecho saber que prefieren conducir el tema mediante una nota informativa que saldrá a la calle en un futuro próximo.

Desde hace unos 8 años

Si bien en pueblos que no pertenecen a la denominación de origen Getariako Txakolina ya existían algunos viñedos de gente que buscaba hacer txakoli para autoconsumo, desde hace aproximadamente ocho años han aumentado considerablemente las personas que han plantado vides. Hoy en día son un total de 23 hectáreas, frente a las 230 acogidas a la denominación Getariako Txakolina. Esas 23 hectáreas están situadas en poblaciones como Arrasate, Oñati y Olaberria, y hay alguna parcela también en la costa, concretamente en Hondarribia.

Hoy en día la plantación de vides está muy reglamentada en todo el territorio de la Unión Europea. Existe un sistema de cupos por Estado, y luego los Estados reparten los derechos de plantación entre las diferentes denominaciones de origen. Los miembros de la denominación de origen Getariako Txakolina han venido obteniendo derechos de plantación, en ocasiones comprándolos en Andalucía, y así esta denominación ha llegado hasta las 230 hectáreas actuales. Las vides de los pueblos del interior, en cambio, se han plantado al margen de esa normativa.

En los últimos años ha habido un par de propietarios de terrenos que han creado bodegas en Zarautz, y el cocinero Karlos Arguiñano se ha hecho también con algunos derechos de plantación de vides. Está preparando los terrenos de un caserío que ha adquirido en Aia, y es posible que además de viticultor sea también elaborador de vino en el futuro.

El elaborador de txakoli de Getaria antes mencionado relata un caso que no trascendió en su día a los medios de comunicación: «Hace unos seis años, uno de los elaboradores de la denominación realizó una ampliación de su viñedo de manera ilegal. La administración vasca lo llevó a los tribunales, el juez le impuso una multa de ocho millones de pesetas y la obligación de arrancar esas vides. Tras acatar esos castigos, el bodeguero pudo adquirir derechos de plantación y más tarde aumentar su número de hectáreas. Mientras nosotros seguimos la normativa, otros han actuado sin respetar las leyes, y a sabiendas. Ahora quieren Getariako Txakolina cambie su filosofía, sus costumbres. Pues no, el mercado no está para aventuras así».



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