PAMPLONA. Cuatro pacientes acusaron ayer a su psicólogo de usarles como «cobayas» en unas ceremonias a las que les recomendaba ir como parte de su terapia y en las que ingerían un peyote, una sustancia que genera alucinaciones y cuyo principio activo es la mescalina. El médico y psicólogo, que tenía una consulta en Barañáin, aseguró en el juicio que la asistencia de sus pacientes a las ceremonias del peyote no fue iniciativa suya y explicó que las dirigía un chamán, se celebraban en casas o ermitas en el campo, duraban cerca de doce horas y en una sus partes los asistentes consumían peyote, lo que les provocaba efectos como vómitos y mareos, aunque en días posteriores disfrutaban de un evidente bienestar psíquico.
El acusado destacó que, al proceder de un cactus que se cultiva en España y no del original que se usa en las ceremonias en México, el poder psicoactivo del peyote que se utilizaba en estos ritos «es bajísimo». Tras asegurar que quien facilitaba y distribuía esta sustancia era un chamán a quien llamaban Águila, el psicólogo reconoció que él comunicaba a los pacientes el día y el lugar donde se iban a celebrar las ceremonias, a las que él iba «como uno más». También confirmó haber participado en los talleres de la muerte, en los que se dispensaba ketamina.
Los pacientes, que piden 12 años de prisión y 10 de inhabilitación, explicaron que llevaban una media de diez años en tratamiento con el especialista, en el que tenían «total confianza». En algunos casos dijeron haber pagado los 100 euros de la sesión al psicólogo, que en estos rituales se hacía llamar Ojo de águila y aparecía vestido con una camisa con flecos, collares y una cinta en la cabeza con una pluma, y cuya presencia tranquilizaba a los más reacios a tomar el peyote al saber que era médico. Los pacientes reconocieron que los días posteriores a la ceremonia disfrutaban de «un bienestar y de un amor por todo el mundo», que sin embargo se transformaba una semana después en «un bajón y volvías a verlo todo horrible». EFE