SAN SEBASTIÁN. DV. Las aguas de la costa de Somalia son de las más ricas del mundo en bancos de atunes. Pero también de las más peligrosas. El llamado cuerno de África en donde se ubica el país bañado por el Índico sirve de cuna de barcos de piratas que, aprovechando la fragilidad del Gobierno somalí, actúan a sus anchas asaltando y secuestrando buques pesqueros que operan en la zona. Los barcos españoles que faenan allí -la mayoría vascos y gallegos- no se han librado de sus fechorías y algunos ya han sufrido en sus carnes el terror de estos piratas del siglo XXI.
Visto el peligro en la zona, el Gobierno «está estudiando el envío de una fragata española y de un helicóptero, si fuese necesario, para atender la protección y seguridad de los buques pesqueros». Asimismo, según palabras del ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, en respuesta a una pregunta del senador del PNV, Víctor Bravo, el Ejecutivo «está negociando una serie de acuerdos con otros países para garantizar el trabajo de los pesqueros españoles en la zona».
Según los datos de Exteriores, «la delincuencia en el mar es un grave problema que afecta a toda la comunidad internacional». En 2005, los actos de piratería en el mar declarados en todo el mundo llegaron a 300 y, «entre las zonas más afectadas, se registran de manera particular el Índico y África oriental».
«Salvados de milagro»
La mayoría de la veintena de buques españoles que faenan en la zona son vascos -muchos de Bermeo- o gallegos. Además, existe otra decena con pabellón extranjero, pero de capital español. En palabras del senador nacionalista, las costas de Somalia «son tierra de nadie, porque es un país que lleva sin Gobierno estable cerca de 15 años. Allí actúan piratas como los del siglo XVI, pero en pleno siglo XXI».
Durante su pregunta en el Senado, Bravo recordó el percance que sufrió el barco bermeano Playa de Aritzatxu: «El pasado 3 de noviembre fue perseguido por lanchas rápidas de última generación comandadas por piratas. Ocurrió a 170 millas de la costa de Somalia sin que el radar las detectara». Bravo explicó que el atunero «escapó de milagro, gracias a que no habían largado las redes y a que el capitán puso el barco a toda máquina». Se da la circunstancia de que el Playa de Aritzatxu es una de las «unidades más modernas y potentes de la flota española. Se libró por los pelos». Al parecer, en el feliz desenlace influyó la avería del motor de una de las lanchas piratas.
Peor suerte corrió el buque gallego Albacora IV. «Fue abordado hace cuatro meses por nueve piratas somalíes comandados por mercenarios británicos perfectamente identificados. Tuvieron que pagar un rescate elevado en Londres», aseguró Bravo en su interpelación. La cosa no quedó ahí. «Hace varios días, -añade el senador- ese mismo barco fue perseguido por lanchas rápidas cuando navegaba a 380 millas de la costa, es decir, en aguas internacionales».
Barcos nodriza
El modus operandi es el siguiente: «Se sirven de un barco nodriza y de lanchas, con las que apresan a los pesqueros y les roban. Incluso, han cometido asesinatos», asegura el senador. Los armadores españoles decidieron a finales del pasado año pedir protección al Ministerio de Defensa y no faenar en aguas somalíes. No obstante, el percance del pesquero gallego ha puesto en evidencia que los piratas han ampliado su radio de actuación a aguas que son internacionales.
La capacidad de estos asaltantes no es para tomársela en broma. En lo que va de año, ya se han contabilizado dos enfrentamientos con buques de la armada de Estados Unidos y barcos piratas. En ambos casos, los marines confiscaron fusiles, lanzagranadas y otras armas de fuego.