En un mundo escaso por no decir bastante falto de valores, donde los modelos a imitar son equipos de élite, con ropa de marca, roles y jet privado para ir de compras a Harrods, se agradece un soplo de aire fresco. Un equipo deportivo donde la palabra clave se resumiría en «esfuerzo». Así definiría, desde mi humilde posición de no deportista, al actual equipo del Bruesa Gipuzkoa Basket.
Nos aficionamos al baloncesto a través de nuestras hijas, el deporte escolar ayudó mucho a ello y ahora los entrenadores del Easo Basquet. Alguien nos invitó a asistir a los partidos en el J.S. Gasca. Y a partir de entonces, no hemos faltado. El esfuerzo personal después de toda una jornada laboral y semanal por asistir es desde nuestra parte también considerable, pero es tanto el disfrute de nuestras hijas y sus amigas, y también el nuestro, que merece la pena. Este año hemos podido ver cómo a través de un valor en desuso (esfuerzo + esfuerzo = resultados) para nuestra sociedad, este equipo local ha sabido hacerse un hueco en los play off. Cuando el Bruesa gana, lo festejamos todos; cuando el Bruesa pierde, también nuestras hijas aprenden algo: aprenden a desarrollar la tolerancia a la frustración, y la perseverancia por hacerlo mejor en el próximo partido. Dado que en gran medida el equipo transmite los valores que menciono, y también debe poder enseñar principios como la tolerancia, el respeto y la cooperación, sería importante que los jugadores no pierdan de vista que en las gradas tienen un porcentaje importante de público infantil. Esperamos que la Administración pública se implique para que éste y todos los deportes que han sido y son minoritarios puedan tener oportunidades reales, a través de un apoyo no sólo de logotipos en las gradas, y sobre todo apostando por una discriminación positiva hacia el deporte femenino, que tanta falta hace.