En principio, nada raro tiene ver a dos hombres de mediana edad sentados en un banco de un parque infantil. El sol invita a relajarse al aire libre y los bancos del parque de la plaza Cataluña son un buen lugar para charlar. Y, sin embargo, ¿por qué al buscador de conchas se le hace tan raro verles ahí, en un banco?
Son dos señores orientales, pero no es esto lo peculiar. Lo llamativo es que estos amigos chinos evidencian una extraña ausencia. Los varones donostiarras sin jubilar nunca nos sentamos en los parques, salvo que vayamos con nuestros hijitos, y quedamos con los amigos en los bares, rara vez al aire libre. Eso que nos perdemos.