SAN SEBASTIÁN. DV. El Aquarium crece en espacio y en contenido. Ayer a mediodía, el presidente de la Fundación Oceanográfica de Gipuzkoa, Vicente Zaragüeta, y Matteo Felicioli, director general de proyectos culturales de Sono Euphon, firmaron el contrato por el que esta empresa, ganadora del concurso, realizará la obra de reforma. Trabajo que, según dejaron patente en el acto, «será respetuoso con la joya que es el actual Palacio del Mar», en referencia a su histórico edifico y su propio emplazamiento, al comienzo del Paseo Nuevo.
Zaragüeta le pidió hacerlo con fiabilidad, lucidez y belleza, «porque este museo oceanográfico está necesitado de ser tratado con exquisita sensibilidad». El proyecto ganador tardará dos años en estar acabado.
Felicioli, en perfecto castellano, evocó su experiencia en muestras marinas con las exposiciones mundiales de Sevilla y Lisboa, en las que su empresa llevó a cabo los pabellones de 'Los dos mares' y el de Chile, respectivamente. Explicó su especialización en proyecciones audiovisuales y su ilusión por poder llevar a cabo la reforma del Aquarium donostiarra. «Una joya dentro de otra joya que es esta ciudad», señaló. Por eso el diseño primordial que solicitó al arquitecto Joan Sibina, que trabaja mucho con ellos, debía «conservar la identidad y el estilo, para que el proyecto pudiera sumar y nunca sustituir».
Sibina, ayudado por proyecciones de su diseño, fue explicando con rapidez y precisión los puntos cumbres de su trabajo para el futuro Palacio del Mar guipuzcoano. Así, ideó que el recorrido interior debería ser en vertical y descendente. «Las fabulosas vistas nos dan la opción de ofrecer cómo se ve el mar desde el interior de un barco». O unos cristales permitirán constatar cómo sube o baja la marea. Espejos colocados estratégicamente que multiplican la imagen de un barco, por ejemplo de los que cubrían la ruta de la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas y nuevas tecnologías de filmación y proyección que permitirán recrear la vida de los arrantzales.
La ballena, el eje
El esqueleto de la ballena, admirado y alabado por todos los que entran al Aquarium, va a ser el eje central. «Es excepcional», indicó Felicioli. Ideó colocar a su altura una txalupa para el público de forma que pudieran, a través de imágenes holográficas, pensar que son balleneros embarcados.
En la planta inferior estarán todos los utensilios y sistemas de pesca tradicionales, que conectará con el resto del Aquarium.
El diseño acuariológico del viejo edificio ha sido encargado al grupo francés Coutant, cuyo director general, Philippe de Lacazze, estuvo también presente. Explicó su experiencia de diez años en temas de acuariología. Su proyecto «trata de un recorrido largo y estrecho en el que se combina el atractivo marino con el dedicado al ámbito educacional», otra de las claves de la gestión de Zaragüeta. Desaparecen los acuarios antiguos. El ratio de acuario en relación a la superficie «es de los más altos del mundo», indicó.
Habrá dos zonas diferenciadas pero unidas de acuarios. Un río y un mar tropicales, cada uno con sus especies sorprendentes. Peces del Amazonas con nombres, colores y formas sorprendentes que se podrán ver a través de un acuario alargado, con fondos reales como arrecifes y otro cuadriculado, ambos de ingente tamaño. El primero además tendrá un túnel interior lateral especialmente diseñado para niños, de 1,20 metros de altura. Asientos frontales permitirán disfrutar de ambos espectaculares acuarios. Siguiendo la senda del recorrido se llegará a los restantes tanques con muestras de peces tropicales que progresivamente irán acercado al visitante a la salida.
Xabier González, presidente de Sono España, señaló que este proyecto es «emblemático» para ellos. Vicente Zaragüeta despidió el acto recalcando los tres objetivos de la Fundación Oceanográfica de Gipuzkoa que preside: «Servir al ocio cultural, servir a la docencia y servir de laboratorio de investigación».