SAN SEBASTIÁN. DV. «Nunca se ha ganado más dinero que ahora; nunca ha circulado más dinero que ahora, pero nunca ha habido más incertidumbres que ahora. Cualquiera con mucho dinero puede comprar la empresa que le dé la gana. ¿Cómo competimos, por lo tanto, en este mundo global?». Koldo Saratxaga, ex coordinador general de Irizar, lo tiene muy claro y defiende un nuevo estilo de relaciones, un proyecto basado en las personas. «La diferencia no está en el capital, que ha mangoneado en todas partes, son las personas», recalca.
Así de contundente se mostró ayer Koldo Saratxaga en la conferencia que ofreció durante el almuerzo-coloquio, organizado por el Colegio Vsco de Economistas en San Sebastián. Con el aval que le da haber liderado una empresa como Irizar, desgranó los fundamentos de un modelo que ha aplicado con éxito durante más de quince años en la empresa carrocera de Ormaiztegi y anteriormente en otras cooperativas del Grupo Mondragón.
Koldo Saratxaga trata de crear escuela o de «sembrar», como le gusta decir a él. Y aunque su discurso o experiencia ha rebasado nuestras fronteras, siendo reconocido por los más prestigiosos especialistas del mundo de la economía, en su opinión, la mayoría de las empresas siguen repitiendo esquemas y modelos del pasado. «Se sigue comprando como se compraba hace muchos años, por ejemplo. Pero ahora, más que nunca, el futuro no tiene nada que ver con el presente o el pasado».
Pero si alguno de los economistas presentes podía tener la tentación de autoflagelarse, Koldo Saratxaga les eximió de toda culpa. «No os han dado conocimientos suficientes para que hagáis un mundo -se refería a las organizaciones empresariales- diferente», les dijo. Es más, apuntó que todavía en las facultades de Economía se dan las mismas materias que en su época.
A partir de ahí, habló de la necesidad de erradicar la organización piramidal y desarrollar un proyecto basado en las personas, «con mucha comunicación -que no es la mera información-, roces, enfados ...», en fin, como si de un matrimonio se tratara. El ejemplo lo puso él. Porque lo importante es compartir el proyecto dedicándole cientos y miles de horas al año. «Si no, no es proyecto».
A ello hay que añadir los equipos autogestionados, donde entran en juego además de la comunicacación -desde el sentimiento, las entrañas-, los espacios de libertad donde se pueda ser creativo y dar rienda suelta a la innovación, y la responsabilidad.
«Las personas son responsables y los sindicatos crean problemas donde hay gestores que crean problemas». Señaló que el 60% del personal indirecto no genera ningún valor añadido, lo cual no significa que haya que prescindir de ellos.
«Entusiasmar al cliente»
En este punto recordó otro de sus axiomas. «Hoy, más que nunca, la guerra -donde hay que pelerarse-, está fuera de la empresa».
En este modelo organizativo en el que los trabajadores de buzo, los encargados y los directivos son simplemente personas, con sus potencialidades, hay que ofrecer oportunidades, no controlar y dejar cometer errores. Todo ello, con una organización, orientada al cliente. «Porque producir, produce cualquiera y más barato. El problema está en entusiasmar al cliente».
Y además, sin caer en la tentación de dedicarse a lo urgente, que es, según Saratxaga, lo que hacen la mayoría de las organizaciones. «Hay que dedicarse a lo importante en vez de a lo urgente». En su opinión, «existen dos problemas: lo urgente y el jefe».
El concepto de jefe empieza a estar trasnochado. «Tenemos buenos gestores, ¿pero hay buenos líderes, buenos innovadores....?».
En este modelo de búsqueda permanente de oportunidades, la transparencia y la generosidad también cobran protagonismo. Y aquí Saratxaga echó un capote a los trabajadores, perdón, personas. «No hay ninguna organización que tenga justo el sistema salarial», dijo. «Y por cuatro perras...». En su opinión, no lo hacen porque no se dan cuenta que lo importante son las personas.
El orgullo de pertenencia es otro de los factores a potenciar. «Si tenemos un proyecto común, tendremos un éxito compartido». Objetivo, cambiar el modelo de relaciones. Parece sencillo, pero... Entre las preguntas que le lanzaron, estaba cómo llevarlo a la práctica y «¿Cómo clonamos a Koldo?». «No se puede copiar. Lo primero es tener las ideas claras, interiorizarlas. Una vez que lo vas rumiando y empiezas a madurarlo es cuando puedes empezar a ponerlo en práctica».