Jueves, 4 de mayo de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
ALARMA EN EL MUNDO DE LA ENERGÍA
El Gobierno apurará la vía diplomática ante los problemas de empresas españolas en Bolivia
El presidente del Ejecutivo asegura que no habrá represalias económicas contra el país andino Repsol sigue sufriendo las consecuencias y sus acciones cedieron el ,32%, para cerrar a 23,22 euros
MADRID. España va a intentar resolver por las vías política y diplomática el problema de las empresas españolas afectadas por la nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia, entre las que destaca Repsol YPF, aseguró el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. Tras hablar con las sociedades españolas, el Gobierno se ha ofrecido a desempeñar el papel de intermediación que las compañías le habían solicitado.

Mientras tanto, la petrolera sufre en Bolsa las consecuencias del anuncio de Evo Morales: las acciones cedieron el 1,32%, para cerrar a 23,22 euros, en una jornada bajista en la que el Ibex 35 retrocedió el 0,44%. Los inversores penalizan la incertidumbre y, sobre todo, el recorte de expectativas de crecimiento que para Repsol YPF supone la nueva situación, tras la reducción de sus reservas que tuvo que aplicar a finales del pasado año.

Rodríguez Zapatero aseguró ayer que no habrá represalias económicas contra el país andino, ni recortes de la ayuda al desarrollo, porque el Gobierno conoce las necesidades del pueblo boliviano y no quiere truncar su horizonte de esperanza. Recordó que ahora se abre un plazo de 180 días para que las empresas negocien la nueva situación. En este mismo sentido, el secretario de Estado de Asuntos exteriores, Bernardino León, manifestó la confianza de que el proceso pueda reconducirse.

Una delegación española política y técnica de alto nivel viajará a Bolivia para conocer el alcance del decreto de nacionalización y mantener contactos con el presidente Evo Morales y otros responsables. Este encuentro fue concertado en conversación telefónica que mantuvo, en la madrugada del miércoles, el ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, con el presidente de Bolivia y se descarta que el propio canciller forme parte de esta misión, según fuentes diplomáticas.

Los secretarios de Estado de Comercio, Economía y Exteriores, reunidos en Moncloa con el Jefe de la Oficina Económica del presidente del Gobierno, Miguel Sebastián, empezaron a preparar el viaje durante la tarde de ayer.

Zapatero tendrá ocasión de conversar con el presidente Evo Morales en Viena, durante la VI cumbre Unión Europea- Latinoamérica que se celebrará en la capital austriaca la próxima semana. La madrugada del martes, el presidente del Gobierno habló por teléfono con el presidente venezolano, Hugo Chávez, quien le comentó que existen posibilidades de alcanzar un acuerdo, según interpretó.

Seguir en el país

El Jefe del Ejecutivo español, que realizó estas manifestaciones en Madrid, tras el acto conmemorativo del 75 aniversario de la constitución del Sindicato de Enseñanza de UGT, comentó a los periodistas la extrañeza que le han causado no la decisión de Evo Morales -la nacionalización ya estaba en su programa electoral, de lo que el Gobierno y las empresas españolas eran conscientes- como el momento y las formas en que se ha producido.

Zapatero descartó de plano que España vaya a tomar represalias. Cuando Morales visitó España el pasado enero, se anunció la condonación de una parte sustancial de la deuda de 99 millones de euros que Bolivia mantiene con España, una medida de gracia que ahora no se pondría en cuestión. Los bolivianos que necesitan encontrar salidas seguirán teniendo a España de su lado «más allá de un conflicto puntual», según las manifestaciones del presidente del Ejecutivo.

El Gobierno español defenderá que Repsol YPF pueda continuar con su trabajo y seguir obteniendo beneficios de su actividad en Bolivia, dijo Zapatero, que propuso esperar y ver la posición y en que condición de socio se queda la petrolera.

Prácticamente en los mismos términos se expresó el ministro de Industria, José Montilla, en conferencia de prensa celebrada en Zaragoza. El responsable económico insistió en apostar por el diálogo, y trasladó a las empresas implicadas el mensaje de que «el Gobierno de España defenderá sus intereses». En los seis meses próximos, añadió, «habrá tiempo para cerrar un acuerdo que preserve los intereses legítimos de las empresas españolas del sector energético» y los haga compatibles con los de Bolivia, «un Estado soberano donde hay una población en dificultades».

En parecida línea se manifestó el encargado de negocios de la embajada de Bolivia en España, Álvaro del Pozo, quien, en declaraciones a la cadena SER, aseguró que «lo que menos quiere el gobierno de Evo Morales es crear condiciones de inseguridad y ahuyentar las inversiones». «El decreto pretende reordenar el proceso de actuación de la empresa extranjera en Bolivia a través de un nuevo ordenamiento que recoge la voluntad de un pueblo de recuperar sus recursos», añadió.

Oposición del PP

Según Del Pozo, en el plazo abierto para la renegociación de los contratos «se podrá encontrar un camino donde puedan coincidir los intereses de las empresas españolas con los de los ciudadanos bolivianos».

La oposición política española, muy crítica con la acción exterior del Gobierno de Rodríguez Zapatero, ha intensificado su censura. El PP ha pedido la urgente comparecencia en el Congreso de los ministros de Industria, José Montilla, y de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, para dar explicaciones de las repercusiones que tendrá la nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia.

Para Eduardo Zaplana, portavoz parlamentario del PP en el Congreso, la política exterior del Ejecutivo socialista «es de zozobra», y el presidente Evo Morales se ha reído del Gobierno que le ofreció la condonación de la deuda externa. COLPISA



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