IRUN. DV. Iñaki Zamora y Erlantz Carrión han sido los últimos músicos irundarras que se han incorporado a la Joven Orquesta de Euskal Herria (EGO). No era la primera vez que se presentaban a las pruebas, pero, en esta ocasión, la suerte estaba de su lado y, tras realizar sus respectivos exámenes en Vitoria, ambos han sido seleccionados por la EGO.
«Sinceramente, me cogió un poco por sorpresa», decía el trompetista Erlantz Carrión, «siempre esperas que cojan a personas más cualificadas que tú, por eso no quise hacerme muchas ilusiones. Este año, además, no había preparado mucho la EGO porque las partituras salieron con poca antelación». Algo parecido le sucedió al trombonista Iñaki Zamora que, por segundo año consecutivo, intentó probar suerte yendo a Gasteiz. «Los exámenes los hacen por instrumentos y por eso, cuando llegué, no conocía a nadie. Nos metieron en un aula y después tuvimos que tocar delante de un jurado», explica.
Aunque los nervios afloraron durante las pruebas, la experiencia que han adquirido en el Conservatorio sirvió para que estos dos músicos irundarras realizaran sus exámenes con nota. Y es que, tanto Iñaki como Erlantz llevan muchos años vinculados a la música. «Primero probé con el acordeón», recordaba Erlantz, «vieron que afinaba bien y que me gustaba la música. Sin embargo, hace siete años, un amigo que tocaba la trompeta decidió dejármela un rato y como fue algo que me llamó la atención, decidí seguir con ella». En el caso de Iñaki, un concierto fue suficiente para decantarse por el trombón. «Cuando tenía ocho años vi una actuación y quedé fascinado con este instrumento».
De cara al futuro
Reconocen que la vida de los músicos es muy exigente, «sé que tengo ocho horas para dormir. El resto del tiempo, lo divido entre los estudios y las horas de ensayo», decía Erlantz. «El tiempo libre que me queda lo dedico a estudiar», añadía Iñaki. «De todas formas, yo le voy a dar prioridad a la carrera. Para mí es lo primero, sigo con el trombón como hobby».
Una vez terminado el ciclo medio, los alumnos deben escoger entre seguir con sus estudios superiores de música o decantarse por otra carrera. La elección no es fácil, pero Iñaki sabe que «vivir exclusivamente de esto es muy complicado. Por eso, estoy estudiando ingeniería mecánica, no tengo la intención de dedicarme únicamente a la música».
Erlantz, sin embargo, quiere darse una oportunidad y por eso, «voy a hacer las pruebas de Musikene. Me gustaría sacar la especialidad en trompeta y luego, ya se verá». Aún así, no ha dejado sus estudios a un lado y, «para tener algo asegurado», Erlantz ha realizado «dos grados superiores. Estoy en el último año del segundo».
A pesar de que, en ocasiones, la vida de los músicos es difícil y dura, lo que Iñaki y Erlantz tienen claro es que haber ingresado en la EGO supone «un gran paso» en su carrera musical. «Espero que la EGO sea una experiencia académicamente buena y que podamos aprender mucho», comentaba el trompetista. Los dos jóvenes músicos se unen así, a otros cinco instrumentistas irundarras que ya forman parte de la orquesta vasca.