Miércoles, 3 de mayo de 2006
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DEPORTES
MONTAÑISMO
«Quizás me he precipitado...»
Juanito Oiarzabal reconoce que su decisión de abandonar los ochomiles ha sido producto de cómo se ha encontrado en el intento de ascensión al Yalung Kang, del que se ha retirado el alpinista alavés
SAN SEBASTIÁN. DV. Descansando en su hotel de Katmandú, madurando su decisión de abandonar los ochomiles y meditando sus últimas declaraciones. Así encontramos ayer a Juanito Oiarzabal cuando le llamamos por teléfono para hablar de su definitivo adiós a las grandes cumbres. «Quizás me he precipitado un poco al decir que dejaba los ochomiles», matizó. Lo que sí tiene claro es que abandona los ochomiles hasta que se curen sus pies. «Voy a esperar un año o dos, lo que haga falta, hasta que se terminen de curar las heridas de los pies».

Con ello quiere decir Juanito que, si esto se produce, volverá a intentar algún ochomil. «No quiero descartar la posibilidad de regresar a los ochomiles». Y tampoco quiere que se mal interpreten sus palabras. «No pretendo marear a la gente. No quisiera que la gente piense que no tengo las cosas claras. Sí que las tengo. Ahora estoy aquí tranquilamente en el hotel en Katmandú y he de reconocer que he hablado demasiado pronto acerca de la toma de decisión de abandonar los ochomiles».

Una ventana abierta

Oiarzabal comprobó que su físico no le respondía en el intento de ascensión al Yalung Kang. Tenía muy claro de que no quería interferir la progresión del resto de sus compañeros de Al filo de lo imposible, que intentarán, además del Yalung Kang -cima secundaria de 8.505 metros-, el Kangchenjunga -cima principal del macizo del mismo nombre de 8.586 metros-. Por eso decidió darse la vuelta y descender incluso hasta Katmandú, abandonando definitivamente la expedición. Quizás la decisión de intentar la ascensión al Yalung Kang no haya sido meditada con profundidad. De alguna manera, así lo reconocía Oiarzabal a DV. «Creo que la decisión de ir al Yalung Kang fue precipitada, aún cuando no tenía bien los pies del todo...». Como consecuencia de ello, ya en el Yalung Kang, al verse mermado físicamente para subir a la cima es cuando tomó la decisión en caliente de abandonar los ochomiles. Una decisión que nos pareció acertada.

No fue una decisión en caliente cuando lo hizo público. «No fue un calentón. Tuve claro que los ochomiles se habían acabado para mí. No me arrepiento de haber dicho lo que dije, pero igual me he precipitado un poco. Pretendo dejar una ventana abierta a la esperanza de que todavía sea capaz de subir un ochomil. Pero esto será si veo que mis pies van bien...».

Añora la expedición

Se le nota a Juanito cierta morriña, cierta nostalgia de no estar allí arriba, con sus compañeros de expedición. Como diría el otro, «este no es mi Juanito, que me lo han cambiado...» Pero las cosas son como son. Hoy por hoy, Juanito no tiene los pies en condiciones de afrontar un nuevo reto ochomilístico. «De momento, como digo, dejo los ochomiles y voy a esperar. Dentro de un año, igual me entra el gusanillo».

El alpinista alavés abandonó el campo base del Yalung Kang para descansar en la capital nepalí. «Desde la comodidad del hotel echo en falta y añoro estar allí arriba, sabiendo que mis compañeros están intentando ese ochomil que acabo de abandonar».

Por el problema de sus amputados pies, no ha estado a la altura. «Me he dado cuenta allí arriba que no he sido capaz de hacer más debido a mis problemas con los pies» e insistía en que «quizás lo dije de forma precipitada. Lo que tengo muy claro es que hasta que no me recupere bien de mis pies y no coja perfectamente una forma idónea no volveré a los ochomiles». Y añadió que «lo que se trata es de recuperarme bien de los pies, de que se fortalezcan, y dentro de un año, igual estoy pensando de otra manera. No quiero que la gente interprete mal mis palabras. No digo que vaya a ir a un nuevo ochomil, tengo muy claro que este año no voy a hacer nada y quizás el año que viene, veremos. De momento los dejo, pero siempre con la puerta abierta para intentar un nuevo ochomil...».

Más proyectos

No obstante, si Juanito no puede con los ochomiles, serán sietemiles, sino seismiles y así hasta patear por el Gorbea. Así nos lo recordó ayer en nuestra conversación. «Que nadie piense que abandono la montaña. No he cambiado de opinión. Seguiré en la montaña, porque es lo mío. Tengo que esperar a que mi pies se recuperen del todo. En un futuro, si las condiciones físicas me respetan, no descarto volver a un ochomil...».

A Juanito no le faltan proyectos. «Quisera terminar las siete cumbres; hacer los dos Polos...». Con todos los proyectos que tiene entre manos hay Juanito Oiarzabal para rato.



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