SAN SEBASTIÁN. DV. Damiano Cunego, uno de los candidatos al triunfo en el Giro, inspeccionó la subida a Plan de Corones, final de la decimoséptima etapa. Le acompañaron sus escuderos del Lampre Paolo Tiralongo, Marzio Bruseghin y Morris Possoni.
Recorrieron la etapa al completo. Ascendieron primero el Erbe, una subida de 30 kilómetros, eterna. Su cima se encuentra a 1.987 metros de altitud. Llovía y hacía frío.
Tras un descenso de 20 kilómetros, el cuarteto encaró la subida a Plan de Corones, de 17,6 kilómetros. Los 5,3 últimos están si asfaltar, como el colle delle Finestre que superó el Giro del año pasado.
Se trata de un camino que llega a la parte alta de una estación de esquí. Cunego no pudo subir hasta arriba en bicicleta. El único que pudo hacerlo, al comienzo del otoño de 2005, fue Gilberto Simoni. Cada una de las trece curvas finales está dedicada a ciclistas históricos. La cuarta, la Alfredo Binda, es la más espectacular. Martinelli, director de Lampre, ha dicho que «creía que lo había visto todo en el ciclismo. Estaba equivocado. Parece el muro de Huy, pero sobre barro».
Los 1.150 metros presentan una pendiente media del 13,6% con tramos del 26%. Una pared. Bruseguin apunta que «la lucha será para ganar... y para entrar dentro del control».
Sastre, sí; Garzelli, no
CSC ha confirmado que alineará a Carlos Sastre en el Giro para que ayude a Basso a lograr el triunfo absoluto. Por contra, Garzelli no será de la partida en Liquigas.
Monumento a Pantani
Ayer se inauguró en la cima del Mortirolo una escultura dedicada a Marco Pantani, autor de gestas en las rampas de este durísimo puerto.