MADRID. El Comité de Competición de la Federación Española de Fútbol (FEF) decidió ayer multar a Osasuna con 1.800 euros como consecuencia de los incidentes «leves» de público durante el partido disputado el domingo en el Reyno de Navarra frente al Real Madrid. En el caso de que Competición hubiese considerado los incidentes como graves, el campo osasunista habría sido clausurado por reincidencia, según confirmó el presidente de este tribunal, Alfredo Flórez, ya que el estadio de Osasuna estaba apercibido de cierre tras el partido de Copa que el equipo navarro disputó el pasado 11 de enero ante el Deportivo.
Competición impuso a Osasuna tres multas de 600 euros cada una, en aplicación del artículo 131 de los Estatutos de la Federación, remitiendo al 109 que se refiere a la responsabilidad de los clubes por no adoptar las medidas necesarias para la prevención de la violencia.
Durante el Osasuna-Real Madrid, tras el gol marcado por el equipo blanco, en el minuto 51 fue lanzada al terreno de juego una aceitera de metal, además de varias botellas de plástico semi-llenas de líquido, «sin que ninguno de estos objetos impactase sobre el equipo arbitral ni ninguno de los jugadores participantes», según reflejó en el acta Daudén Ibáñez.
El árbitro aragonés también denunció en el acta que «en torno al minuto 70 se repitió el lanzamiento de otras botellas de plástico semi-llenas de líquido y trozos de pan en la zona más cercana a los banquillos, sin que tampoco impactasen en ninguna persona», y que «en otra ocasión, cuando un jugador del Real Madrid (Beckham) se disponía a realizar un saque de esquina, fueron arrojadas varias botellas de plástico conteniendo líquido así como algunos trozos de bocadillo».
Competición también sancionó con un encuentro al segundo entrenador de Osasuna, el mexicano Ambriz, al ser expulsado con roja directa ante el Madrid, por protestar de forma ostensible las decisiones de Daudén Ibáñez.
También fue sancionado con un partido el entrenador del Celta, Fernando Vázquez, que no se podrá sentar hoy en el banquillo de Balaídos. COLPISA