El viernes de la semana pasada aquí, en las oficinas de la Federación de Fútbol de Gales, entramos en un estado de pánico. Llegó la noticia desde Madrid sobre la decisión de retrasar la jornada 38 de la Liga española hasta el 20 de mayo. Cuando nosotros tomamos aquella decisión de jugar contra Euskadi en San Mamés el mismo día 20 de este mes, sabíamos que la FIFA sacó una normativa explicando que todas las ligas en Europa tenían que terminar el día 14, dejando a los internacionales unos ocho días de vacaciones antes de las respectivas concentraciones para el Mundial. Vamos a ver. Si la liga española se retrasaba, problemas con los hoteles, viajes, aficionados de los clubes españoles y, por un día de lluvia en Sevilla, dieciocho equipo tuvieron que ser perjudicados. Imagínate. Los jugadores internacionales de la liga española, que seguramente ya habían hecho sus vacaciones, con sus familias, entre el 14 y el 22 de mayo, antes de ir al Mundial, seguro que estaban ¿contentísimos! Eso sin hablar de sus entrenadores, incluyendo, me imagino, a Luis Aragonés.