Antena 3 estrenó el domingo noche, en pleno puente, un concurso de humor. Lo presenta Anabel Alonso y se llama 'Distracción fatal'. Anabel Alonso había presentado en la misma cadena, en horario de tarde, el concurso de celestineo 'Estoy por ti', que no obtuvo muy buenas cifras. En ese programa fue sustituida por uno de los protagonistas de 'Pasión de gavilanes', lo cual no hizo que las cifras mejoraran. Es que el problema no estaba en Anabel, sino en el programa, que era más bien flojillo. Después Anabel Alonso ha comenzado 'Tal para cual', versión renovada (aunque no mucho) del clásico 'Su media naranja'. Esto nuevo que aparece ahora, 'Distracción fatal', tampoco es que vaya a cambiar el rumbo de la historia de la televisión.
El planteamiento es muy convencional: ocho concursantes compiten por llevarse un coche, ese tótem del individuo moderno. En principio, lo que tienen que hacer es muy fácil: preguntas de cultura general muy sencillitas -aunque el nivel en España se ha puesto por los suelos- y pruebas de escasa dificultad. Ahora bien, la verdadera prueba consiste en eludir las distracciones que el programa coloca, a modo de trampas, en el camino triunfal de los concursantes. ¿Qué trampas? Esa es en realidad la única miga del programa, cuyo atractivo reside en que el espectador está esperando a ver dónde tropieza el incauto. Algunos terminan incluso en una especie de foso, como pudimos ver en el programa de estreno.
Mientras todo eso pasa, el publico se ríe mucho y el trabajo de Anabel Alonso se concentra en procurar que la sonrisa no se borre. Hay que decir que, en general, lo consigue, al menos si el espectador está predispuesto a ello (y si no está predispuesto, ¿para qué va a ver este programa?). Anabel Alonso es una buena actriz cómica que ya ha demostrado en 'Siete vidas' todo lo que tenía que demostrar y que ahora, si encaja bien, puede devenir en rostro perpetuo de la pantalla. Eso va a depender del éxito de los programas que ahora mismo tiene en antena. Y aquí, no obstante, es donde uno puede empezar a dudar, porque, hombre, estrenar un concurso en la medianoche de un domingo en medio de un puente no deja de ser como ir a vender chocolate calentito al desierto del Sahara. En una circunstancia así, con tanta gente fuera de casa, los hábitos televisivos se alteran y las cifras de audiencia quedan afectadas por una severa distorsión. Nos han dicho que la emisión del domingo, a modo de prueba, había sido grabada en Italia, hogar de origen de la producción, para abaratar costes y paliar un eventual batacazo. ¿Y lo estrenan en pleno puente? Cada vez entiendo menos a la gente que hace la tele.