Las marchas neonazis convocadas ayer en Leipzig y Rostock (este de Alemania) derivaron en disturbios y encontronazos con miles de izquierdistas, que salieron a plantar cara a los ultraderechistas. Unos mil neonazis que desfilaron por Rostock se encontraron ante 4.000 manifestantes de izquierdas, mientras que en Leipzig otros quinientos ultraderechistas se vieron confrontados a unos 5.000 contramanifestantes. La Policía practicó un centenar de detenciones. Por su parte, los sindicatos alemanes llamaron a movilizarse contra lo que consideran «el desmantelamiento» de las estructuras sociales por el Gobierno de Angela Merkel.