OÑATI. DV. Tal día como hoy en el año 1906, los vecinos de Murgia se encontraban celebrando la inauguración de la ermita de la Ascensión del Señor. El motivo de la inauguración era el cambio de ubicación de la capilla, que asentaba sus cimientos en el sitio actual. Pero no todo fueron fiestas y celebraciones para los vecinos de entonces, ya que algunas personas no estaban de acuerdo con el cambio de sitio de la ermita. Por aquel entonces, se podían distinguir dos bandos, los que aprobaban el cambio de lugar de la ermita y los que preferían dejarla en su lugar de origen.
Desde el año 1501, la ermita existía con la advocación de San Andrés, junto al caserío Murgialday. Ante la posibilidad de quitarla de allí, algunos vecinos se resistieron al cambio, ya que deseaban seguir rezando en el mismo sitio, pero finalmente las voces de los que querían desplazar la capilla fueron las más fuertes y la iglesia cambió de sitio.
Actualmente se conoce como la ermita de la Ascensión, pero en este caso también ha habido algunas variaciones a lo largo del tiempo. Según el historiador Iñaki Zumalde, «en los libros de difuntos y matrimonios de la parroquia del siglo XVII, aparece citada varias veces como San Andrés de Murgia, pero en el siglo XVIII se le señalaba ya como la Ascensión». Al mismo tiempo, antes del siglo XVIII, al molino situado en sus inmediaciones también se le denominaba Ascensión.
En la fecha de su inauguración el párroco de la ermita era don Ladislao Sagastizabal, éste fue al mismo tiempo el promotor de la obra y quien celebró la misa predicando en la misma.
Este año la Ascensión del Señor y la fiesta del barrio se celebrará el 28 de mayo, tal y como se venía haciendo en años anteriores.
Actualmente la ermita está sin retablo, debido a algunos arreglos en la misma. Las polillas estaban deteriorando el retablo y ha necesitado ayuda de expertos para eliminar del todo estos insectos.
En principio se espera que todo esté listo para el mes de septiembre, y será entonces cuando haya una razón para preparar las celebraciones que un acontecimiento como éste requiere.
De esta manera, el retablo relucirá en todo su explendor el mismo año que la ermita se ha convertido en centenaria.