BILBAO. La presidenta del PP vasco, María San Gil, aseguró ayer que los últimos ataques contra el negocio de un edil de UPN en Barañáin y una sucursal de seguros en Getxo deberían suponer «un parón» en el proceso de paz para que el Gobierno meditara y lamentó que el Estado de Derecho esté haciendo «una cesión cotidiana y continua» a ETA y que la ley «no funcione» con Arnaldo Otegi como «con el resto de los humanos».
En una entrevista concedida a la Cadena Ser, San Gil apostó por «ser muy frío y muy objetivo en los acontecimientos cotidianos», en referencia al anuncio de alto el fuego de ETA, y señaló que los últimos actos de kale borroka evidencian que «esto no tiene pinta de ser un proceso de paz y de rendición, sino que es un proceso en el que ETA-Batasuna cada día se siente más envalentonada».
En este sentido, aseguró que «lo único que sabe la izquierda radical abertzale es cometer actos de terrorismo callejero» y se mostró sorprendida por que se busquen justificaciones y argumentos a «algo que es injustificable e inargumentable», en relación a los ataques de Barañáin y Getxo. «Tenemos que ser muy objetivos y muy realistas con lo que está ocurriendo, no confundir los deseos con la realidad, porque deseos de acabar con ETA tenemos todos, pero la realidad es que siguen estando muy presentes y muy envalentonados», recalcó.
Dentro de las filas del PP, la secretaria ejecutiva de Política Social, Ana Pastor también se refirió ayer al alto el fuego de ETA y afirmó que el Gobierno debería hacer un «esfuerzo» por «hablar con absoluta claridad» en los temas referentes al proceso abierto y, en especial respecto a Navarra, para explicar que «no se pagan precios políticos a una banda de asesinos».
Pastor opinó que «lo más importante» es que ETA «deje de matar, que se disuelva como organización terrorista y que este país recupere la tranquilidad y la libertad».
«El PP va a trabajar, como Mariano Rajoy le ha dicho al presidente del Gobierno para que esto sea así, para que el fin de ETA esté lo más próximo posible», dijo.
Pastor , quien aseguró que este proceso no se puede llamar de paz porque «no hay guerra», destacó la importancia de las «palabras» en la política e insistió en que el único objetivo, «compartido por todos», es que ETA «se disuelva, entregue las armas y desaparezca». AGENCIAS