 La Portman, viaje hacia la zona libre. |
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| Título: Zona libre. (Free Zone, Israel, Francia, Bélgica, España, Jordania, 2005). Dirección: Amos Gitai. Guión: Gitai, Mari Jose Sanselme. Fotografía: Laurent Brunet. Sonido: Isabel Ingold, Yann Delcler. Intérpretes: Natalie Portman, Hanna Laszlo, Hiam Abbass. Cine de estreno: Príncipe. Duración: 95'. |
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... Una ha llorado mucho en el comienzo de la película. Tanto como diez minutos de plano fijo mientras suena una hermosa e inquietante canción semita. Esa mujer es la siempre divina Natalie Portman, que se ofreció al poderoso director israelí Amos Gitai para participar en este esfuerzo de cine producido pr dos países enemigos, Israel y Jordania, y otros cuantos amigos. España, Bélgica, Francia... Esa primera mujer tiene el corazón roto por un fuerte mal de amores. Además, es mestiza de religión y alma.
La segunda mujer conduce el coche. Sabemos poco de ella. Esposa de un mecánico herido en accidente, va a Jordania a recuperar un dinero que le deben. Va a Jordania pero más exactamente, a una zona franca entre fronteras donde gentes de la mitad de los paises del Oriente Medio trapichean con coches, máquinas y otros objetos. Esta segunda mujer consiguió el premio a la mejor actriz en Cannes 2005
La tercera mujer es palestina y la conocemos porque hemos visto a su intérprete, Hiam Abbass, en la mucho más intensa y peligrosa Paradise Now. Han quemado su casa y tiene unas cuantas deudas que saldar con la choferesa israelí ante los atónitos ojos de la estadounidense que no entiende lo que pasa en el interior de ese coche, sensación compartida por los espectadores de Zona libre que al principio se posicionan a disposición de Amos y sus mujeres (falta por citar una cuarta, interpretada por la Maura, personaje que, se supone, entregó su verdad y su alma en la sala de montaje).
Con esas tres mujeres, Amos quiere contar una parábola sobre la Tierra de la Promesa. Y quiere hacer cine del de verdad, del trabajado al máximo. Superpone imágenes y mientras el coche avanza, se mueve el paisaje y se mueven los recuerdos de las protagonistas. Pero falla Amos, fallan sus mujeres, personajes de débil armazón cinematográfico y sicológico. La película carece de profundidad, se diría apresurada, sin rigor ni hondura. Difusa, difuminada. Poco sutil para, según dijo Gitai, intentar decirnos que también en La Tierra Prometida, el futuro está en manos de las mujeres