El trabajo de campo llevado a cabo en diferentes supermercados ha permitido comparar los precios anotados en 2004 con los actuales. Como han podido comprobar quienes se ocupan de realizar la compra semanal en casa, sobre todos los productos destaca el aumento del precio del aceite de oliva.
Si en noviembre de 2004 comprar una botella de aceite de oliva en el supermercado del centro de Donostia elegido costaba 3,80 euros, ahora vale 5,71. Casi mil de las antiguas pesetas. El aumento es de casi dos euros y generalizado en todos los establecimientos del País Vasco visitados en el estudio. Visto lo visto, habrá quien se habrá pasado a la botella de orujo de oliva o, directamente, a las de aceite de girasol.
Los datos que maneja el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio revelan que el precio del aceite de oliva se ha disparado en los últimos doce meses hasta costar un 40%. El motivo no está claro. Según los representantes de la industria aceitera, las razones de este inusual incremento no se encuentran en un descenso de la producción, sino «en la actuación de las grandes cooperativas». En su opinión, el origen del problema ha podido estar en partir de unas previsiones erróneas sobre la disminución de la cosecha, que luego no se ha confirmado, y en no permitir la apertura de un contingente de importación a su debido tiempo.