Venancio García ironiza sobre las condiciones higiénicas de un bar: «Ocupe una plaza amplia y céntrica con bares de calidad contrastada. Móntese una carpa más bien cutre. Dispóngase de una retahíla de mesas y bancos del mínimo confort. Tómense unos empleados afines, de locuacidad mínima. En una barbacoa de higiene dudosa colóquense chorizos y costillas de cerdo de manera indiscriminada. Riéguese con Ribeiro a temperatura ambiente en vasos de plástico y con servilletas de la mínima calidad, y sírvase usted mismo. Para que la relación calidad-precio salte por los aires, sírvase el pulpo en platitos como de café, pero de madera. ¿Qué tal? Inclúyase un pincho de chorizo más un vaso de vino: 14,50 euros. Ésta es la receta mágica para un buen negocio, siempre que prescinda de la lista de precios, el ticket de compra y la hoja de reclamaciones. No importa que se lo pidan hasta tres veces, a ver si así se cansa el cliente. Inclúyanse gaitas y pandeiros que contagien la alegría más que la pena. Los bares del contorno suelen resignarse y el Ayuntamiento no suele hacer un seguimiento y control de calidad e higiene. Esto también ayuda a la marcha del negocio. Total, son tres días... Una buena ubicación para este chollo sería la Plaza Easo».