Domingo, 30 de abril de 2006
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CULTURA
TEATRO ENTRAÑAS
El sello Titzina
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Título: Entrañas. Compañía: Titzina Teatre. Intérpretes: Laia Martí, Pako Merino, Diego Lorca. Dirección: Stefan Metz. Duración: Una hora y treinta mInutos. Lugar: Casa de Cultura de Egía (Gasteszena). Fecha: 29-4-2006

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Aparecieron por Las Jornadas de Teatro de Eibar hace tres años con su primer espectáculo Sueños de un psiquiátrico y se convirtieron en la gran sorpresa de aquella temporada. No era sencillo hacer reír con uno de los dramas más duros que pueda soportar cualquier persona y los que la rodean: la locura. O mejor dicho, las locuras, tan distintas y a la vez tan parecidas. Consiguieron divertir y emocionar con una delicada mezcla de comicidad y de respeto, en lo que ahora, una vez visto su segundo montaje, parece que se convierte en uno de los ingredientes de lo que podríamos denominar el sello Titzina.

Con Entrañas el humor rebaja su punto de ebullición, aunque para nada está ausente a la hora de adentrarse esta compañía catalana en otro tema repleto de aristas: la guerra. O mejor dicho, las guerras, todas iguales en su producción industrial de sufrimiento. Han escogido la guerra que enfrentó a media España contra la otra media. Y como uno de esos planos alocados del cine, en el que la cámara cae en picado desde una vista de pájaro y va descendiendo hasta convertir un enorme territorio en una ciudad, ésta en una calle que luego es una casa, más tarde una ventana y termina siendo unos ojos asustados de un desconocido, así en Entrañas la mirada prefiere las personas a las multitudes, los gestos pequeños a las grandes imágenes, las historias en primera persona y casi en voz baja. La voz es la de Sole, una mujer que pronto será madre y que busca a su abuelo muerto en el silencio y el olvido, además de en la guerra.

Titzina acierta al escapar de darnos una sentencia sobre aquella guerra y colgarse de pancartas fáciles o lecturas de primero de progresía, repletas de buenos que dejaron de ser malos y vinieron a sustituir a los otros que fueron los buenos oficiales durante cuarenta años. El abuelo de Sole combatió con la República y digamos que la escotilla que nos abren deja ver algo más de ese paisaje. Con él al fondo, en Titzina han compuesto un espectáculo muy sencillo de recibir, entrelazando los tiempos con habilidad escénica y también en el texto. Con cuatro cosas forman ese pequeño universo personal de Sole, acertadamente interpretada por Laia Martí, a quien acompañan bien los otros dos actores. Los tres crean un ambiente íntimo, en el que destaca un especial cuidado por mimar a sus personajes. Otro elemento del sello Titzina.



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