 El reparto al completo que ha preparado la compañía donostiarra Ados teatro para El vendedor de tiempo, con Garbi Losada, la directora, en en centro. [MIKEL FRAILE] |
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| LA OBRA |
Título: El vendedor de tiempo.
Compañía: Ados Teatro.
Dirección: Garbi Losada.
Intérpretes: Koldo Losada, Lierni Fresnedo, Carlos Nguema, Ainhoa Ayerbe. Txori García, Joseba Morrás, Aintzane Crujeira, Dorleta Urretabizkaia.
Fecha: Del 4 al 7 de mayo.
Lugar: Teatro Principal, 20 horas. |
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SAN SEBASTIÁN. DV. «¿Por qué hago un musical? Pues porque me gusta». Lo dice con su habitual sonrisa Garbi Losada, directora de Ados Teatro, compañía donostiarra con buena fama por toda España gracias a otras obras suyas como Manolito Gafotas, Las mujeres de verdad tienen curvas o Como agua para chocolate, entre otras.
Hace poco se les ocurrió que la figura de Einstein era perfecta para que los chavales fueran al teatro, aprendieran y se lo pasaran pipa. Ahora, con El vendedor de tiempo, se han metido en el lío de un musical basado en un texto de economía-ficción, a medias entre la novela y el ensayo y cuya línea argumental pasa por el comportamiento de unas hormigas rojas y por la decisión de un pobre hombre que termina por hacer quebrar el sistema capitalista.
Su autor, Fernando Trias de Bes, es un economista que con su anterior libro La buena suerte vendió dos millones de libros y que con El vendedor de tiempo lleva el mismo camino. Uno de esos ejemplares se lo encontró Garbi en un hipermercado, vio el título, le llamó la atención y lo compró. «Entonces estaba escribiendo otra idea, pero al leer éste me pareció muy apropiado para un musical».
El protagonista «es un tipo corriente, que vive en una sociedad capitalista como las del primer mundo. Es un contable que un día entra en crisis porque se da cuenta de que toda su vida está hipotecada y que cuando tenga tiempo para su afición, las hormigas rojas, ya será demasiado viejo. Así que decide ser millonario y para eso se da cuenta que hay que vender lo que la sociedad necesita y ese producto se llama tiempo libre». Puesto a ello, patenta un sistema de negocio «ridículo, pero que es un éxito tal que quiebra el sistema económico».
Con un punto naif
A la directora de la obra el libro le pareció «una comedia con un punto de naif y eso al musical le encaja muy bien». No las tenía todas consigo Garbi para dar el primer paso porque pensaba que «a un hombre que se dedica al marketing y a la economía si le decimos que queremos hacer un musical va a pensar que somos unos chiflados, pero como vi que él había escogido la clave del humor para su obra, pensé que igual no le sonaba tan mal».
El musical tiene en su opinión un «punto de cierta ingenuidad que permite contar una historia como ésta, donde sucede ese negocio de venta de tiempo. Porque la reflexión que hay detrás es correcta, pero para aceptar cómo sucede hay que hacer una carambola y no se puede llevar al teatro en una clave realista».
El vendedor de tiempo va a ser un espectáculo «alegre y vistoso como el libro», aunque el tema «es serio y hay un momento en toda la obra que también lo es». La música ha sido creada por Joxean Goikoetxea, con el que llevan tiempo trabajando en Ados. «Nos entendemos muy bien, yo le cuento y él la escribe, a veces hasta le canto, pero eso no le gusta mucho». Buscaba Garbi Losada una música «cercana, que no fuera difícil y creo que ha hecho una composición muy bonita».
Con los bailes han tenido la suerte de que uno de los actores, Carlos Nguema, sea también coreógrafo. Lo de encontrar actores que además sepan cantar y bailar no ha sido tan sencillo. «Las coreografías parecen fáciles, pero yo no haría ni una». Con esos requisitos, además del propio Nguema, el reparto han formado Lierni Fresnedo, Ainhoa Ayerbe, Koldo Losada, Txori García, Joseba Morrás, Aintzane Crujeiras y Dorleta Urretabizkaia.
No deja indiferente
Sabe la directora que el espectador cuando escucha la palabra musical piensa en la Gran Vía madrileña, en los espectáculos de gran, gran formato, con orquesta en directo y muchas personas en el escenario. Lo sabe, pero no le preocupa que El vendedor de tiempo sea en esas medidas mucho más modesto. «Hemos hecho una comedia musical, que no un musical como puede entenderse en general. No tenemos un ballet de veinte, aquí son siete y hacen de todo, hacen de cien mil, jajaja». Le parece que tampoco «es necesaria más gente, es un musical en el que las coreografías forman parte de la historia».
El género de los musicales cree que no deja indiferentes, «o te gusta o te disgusta, así, de principio. Con el nuestro quién sabe lo que va a pasar. Lo que sí puedo decir es que ha sido muy agradable hacerlo, no sé si por las canciones o por qué. Ha sido un proceso tranquilo, porque otras veces las cosas resultan más dolorosas o surgen muchas dificultades, pero esta vez no ha sido así». Con Fernando Trias de Bes están encantados, algo que ya les viene sucediendo en Ados. «La verdad es que tenemos suerte con los escritores a los que les proponemos hacer una versión teatral». No daban un duro porque Elvira Lindo les cediera los derechos de su Manolito Gafotas y sucedió. Temblaron esperando a que Laura Esquivel leyera su Como agua para chocolate retocado por Garbi, algo que puso como condición, y recibieron el ok. Ahora Trias de Bes se ha rendido ya de antemano a los encantos de Ados.