El buscador de conchas duda hoy entre comprar un ukelele de colores o un puff egipcio. En un comercio de segunda mano del barrio de Gros, ese que se anuncia con el lema «Compramos lo que no utilizas, vendemos lo que necesitas», está rodeado de telescopios, neones, cacharrería antigua y nuevas tecnologías.
Vivimos entre cosas absurdas y feas, que aquí al menos están a buen precio. Un cortador profesional de fiambres y congelados, a 129,95 euros. Una lámpara que es un balón de cristal, a 9,95. Y el descubrimiento, por fin, de la respuesta al enigma de dónde terminan los bancos de abdominales y demás artículos de las teletiendas.