WASHINGTON. El Gobierno estadounidense, a través de su Departamento de Estado, acusó ayer a Irán de ser el principal patrocinador del terrorismo mundial, según muestran los datos publicados en su informe anual, apuntando a los servicios de Inteligencia iraníes y a la Guardia Revolucionaria Iraní de estar directamente involucrados en la planificación de atentados.
El Departamento de Estado encabeza su lista de países que colaboran con el terrorismo con Irán, Corea del Norte, Siria, Cuba, Libia y Sudán y explica en su informe que el papel de sus gobiernos es aportar apoyo «crucial» a los grupos terroristas ya sea mediante contribución económica, armamentística o prestando cobijo.
Según el Informe Mundial sobre Terrorismo 2005, algunos de estos países poseen la capacidad de fabricar armas de destrucción masiva, lo que incrementa la probabilidad de que este arma pueda llegar a manos de los terroristas, lo que podría llevar a EE UU a suspender la venta de armas a dichos países, prohibir asistencia económica o exportaciones de bienes y servicios susceptibles de uso militar y restricciones financieras.
El grupo terrorista Al-Qaida, responsable de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, ha perdido parte del control sobre su red el pasado año gracias a las detenciones y muerte de algunos de sus operativos, señala el informe, que -no obstante- destaca que continúa siendo la amenaza más peligrosa para Estados Unidos.
«Al-Qaida no es la organización que era hace años», asegura el informe que, sin embargo, señala que todavía la lucha contra el terrorismo se encuentra en la primera fase de una larga guerra dada la habilidad de adaptación del grupo por lo que anticipa que la amenaza de Al-Qaida continuará existiendo durante años.
Otros países
Corea del Norte, Cuba, Irán, Libia, Siria y Sudán son los seis países que encabezan la lista de patrocinadores del terrorismo. En el caso cubano, Washington acusa al Gobierno de La Habana de oponerse a la coalición que lucha contra el terrorismo criticando las políticas y acciones de Estados Unidos y dando alojo a fugitivos como miembros de la banda ETA, las FARC y el ELN.
El Departamento de Estados acusa al Gobierno de Teherán y otros organismos de ayudar a Hezbolá, Hamás, la Yihad Islámica, las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa y el Frente Popular para la Liberación de Palestina. Por todo ello, es el principal patrocinador del terrorismo en el mundo, ya que mantiene a miembros de Al-Qaida detenidos sin juzgarlos o transferirlos a la custodia de otros países. Washington también destaca que Irán continúa desarrollando un programa de armas nucleares.
El régimen de Pyongyang no es acusado de directa colaboración con actos terroristas pero si de dar albergue a cuatro miembros del Ejército Rojo Japonés, un antiguo grupo terrorista y de mantener a gran parte de los 500 surcoreanos de los que se le acusa de haber secuestrado desde la Guerra de Corea.
Las autoridades norteamericanas subrayaron también la «estrecha cooperación» de España con su país a la hora de «investigar y procesar» atentados terroristas y de «prevenir futuros» ataques durante 2005. En el informe, Washington valora que las autoridades españolas trabajaron «duro» el pasado año para desbaratar atentados terroristas que iban «posiblemente dirigidos contra intereses estadounidenses».
En este sentido, destaca que, en junio de 2005, la Policía española desmanteló una red que facilitaba el traslado a Irak de terroristas suicidas que pretendían atacar a las fuerzas de la coalición, lideradas por EE UU. El Departamento de Estado destacó igualmente los progresos de España en su lucha contra ETA tras desmantelar seis células y detener a 71 personas relacionadas con la banda. AGENCIAS