Sábado, 29 de abril de 2006
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«Los osos pueden pasar la frontera»
Una nueva osa procedente de Eslovenia fue soltada ayer en el Pirineo. Los expertos no descartan que estos plantígrados puedan instalarse en la vertiente española, como ya ocurrió con 'Camille'
«Los osos pueden pasar la frontera»
Momento de la liberación de la osa 'Franska', que fue transportada desde Eslovenia hasta el Pirineo francés en la furgoneta que aparece con las puertas abiertas en la fotografía. [AFP]
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SAN SEBASTIÁN. DV. Mientras Palouma descubre los rincones de las montañas de Bourgalys, una pequeña localidad pirenaica, las autoridades francesas continuaron ayer con el plan de repoblación de los osos en esta cordillera y liberaron al segundo de los cinco plantígrados procedentes de Eslovenia. En esta ocasión, la suelta de Franska (Francia en esloveno) se desarrolló con mayor discreción que con Palouma. Lejos de las cámaras y, sobre todo, de los manifestantes que impidieron la suelta del primer ejemplar, la osa, de seis años, dio sus primeros pasos en el departamento de los Altos Pirineos, al norte del monte Perdido. Pese a las medidas de seguridad, algunos de los protestantes consiguieron hacerse notar y bloquearon por la mañana el paso del convoy en el que llegaba el animal.

El proceso seguido para su captura y posterior suelta ha sido similar al que se realizó en el caso de Palouma. Un equipo de veterinarios franceses y eslovenos atraparon a un oso en los montes de Eslovenia, donde reside una de las mayores colonias de plantígrados que, sin embargo, se encuentran en peligro de extinción en los Pirineos. La mayoría de los 18 ejemplares que se calculan que existen en la cordillera son descendientes de una anterior repoblación, y por lo tanto no son autóctonos. La muerte por un disparo de un cazador de Cannelle, la última osa pirenaica, puso en alerta a las autoridades francesas que han acordado la repoblación, en colaboración con España y Andorra. En las próximas semanas llegarán otros tres ejemplares, dos hembras más y un macho.

Control y vigilancia

Alain Reynes, director de la asociación francesa Pays de l'ours, es uno de los principales defensores de la repoblación y gran conocedor de esta especie. Estuvo además presente en la liberación de Palouma, que ahora «se encuentra sin problemas, haciéndose a su nuevo entorno». Su suelta, que tuvo que ser abortada en un primer momento ante las protestas de los manifestantes, principalmente ganaderos y pastores, «no le ha provocado ningún tipo de estrés. Se fue por el monte y ahora se recupera». Aunque está vigilada durante las 24 horas del día gracias a un dispositivo electrónico que se le ha colocado en una de las patas, muchos de sus cuidadores desconocen el lugar en el que se encuentra. «Ni yo mismo sé dónde está. Hasta que se establecen en un lugar concreto pueden pasar varios meses». Reynes calcula que será en la próxima primavera cuando se podrá saber este dato. «Los osos pueden llegar a recorrer decenas de kilómetros hasta que encuentran su hogar. No hay que descartar que puedan pasar la frontera, como ocurrió con Camille», la osa que ahora está en el valle del Roncal.

Pese a que todavía se están aclimatando al Pirineo, las dos osas «tienen que buscarse la vida para sobrevivir, porque están en un estado salvaje, sin la tutela de ningún cuidador», pese a que existe un equipo de biólogos y veterinarios, entre ellos Reynes, que sigue su evolución. «Nada de alimentos ni barreras», apunta este experto. Las dos hembras tienen que proporcionarse la comida, compuesta en un 80% por plantas y en un 20% por insectos, carroña y pequeños mamíferos. Este aspecto es precisamente el que ha levantado las protestas de los ganaderos y pastores, que ven en estos plantígrados un grave peligro para sus rebaños. Reynes sin embargo puntualiza que de las 20.000 ovejas que se mueren al año en la vertiente francesa de los Pirineos, sólo 200 son fruto de los ataques de los osos. «Está claro que matan algunos de estos animales, pero no tantos como se quiere hacer ver», señala Reynes, quien asegura que «comprende el descontento de los pastores», pero no comparte en absoluto su actitud ante la repoblación de osos. «Hay soluciones a sus problemas. El Estado les indemniza por cada cabeza de ganado que pierden».

Un reclamo turístico

Reynes es firme en su defensa del oso, no sólo desde el punto de vista natural sino también como atractivo turístico. «Es indudable que muchos de los pueblos pirenaicos, como Arbas -donde iba a ser soltada Palouma-, explotan la presencia de estos ejemplares». Un estudio impulsado por la organización ecologista Depana y la Fundación Territorio y Paisaje de Caixa Catalunya avala esta tesis. El informe constata que, contrariamente a la opinión de diversos sectores, la presencia de este plantígrado no ha planteado ningún problema en las zonas en las que se deja ver, sino que se ha afianzado un importante reclamo turístico. La geógrafa Celia Clotes, responsable del informe, asegura que los osos son un elemento clave de muchas economías locales, como las de los alpes italianos, la sierra cantábrica -donde hay unos 120 osos- y el Pirineo francés. Clotes quiere «romper tópicos» sobre esta polémica y pide «un cambio de mentalidad».



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